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		<copyright>Monseñor Bartolomé Buigues Oller</copyright>
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		<itunes:author>Monseñor Bartolomé Buigues Oller</itunes:author>
		<itunes:subtitle>Monseñor Bartolomé Buigues Oller</itunes:subtitle>
		<itunes:summary><![CDATA[El podcast Pastoreando, de Monseñor Bartolomé Buigues Oller, obispo de la Diócesis de Alajuela, tiene como objetivo la evangelización a través de sus mensajes semanales en los que nos guía en la reflexión de las lecturas que la Iglesia propone para cada domingo. Así como tambien otros mensajes de diferentes celebraciones. <hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
		<description><![CDATA[El podcast Pastoreando, de Monseñor Bartolomé Buigues Oller, obispo de la Diócesis de Alajuela, tiene como objetivo la evangelización a través de sus mensajes semanales en los que nos guía en la reflexión de las lecturas que la Iglesia propone para cada domingo. Así como tambien otros mensajes de diferentes celebraciones. <hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
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			<title>¡Dichosos!</title>
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			<pubDate>Thu, 10 Feb 2022 16:10:56 GMT</pubDate>
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			<description><![CDATA[<p><br></p><p>Paz y bien. En este sexto domingo del tiempo ordinario, les comparto mi mensaje: <em>¡ D I C H O S O S… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>Los profetas denuncian las componendas humanas de los jefes del pueblo que les impiden poner su confianza en el Señor. Están convencidos de que, confiar en el hombre, lleva a la esterilidad, a la muerte; mientras que la confianza en el Señor, lleva a la fecundidad, a la vida. Es claro, en esta disyuntiva, que solo en el Señor podemos confiar nuestra vida, sobre todo en nuestra fragilidad y lo vano que resulta el orgullo. (Jeremías 17,5-8). Reafirmamos con el salmo 1: Dichos el hombre que confía en el Señor.</p><p>&nbsp;</p><p>Jesús expresa esto mismo en las bienaventuranzas. Utiliza un código muy distinto al de nuestra sociedad, porque proclama dichosos a los que el mundo desprecia. Es el programa del Reino que comienza con Él y propugna un cambio radical de mente y de corazón, que cambia profundamente la suerte de aquellos que lo acogen. Dios tiene unas preferencias muy distintas a las de nuestro mundo. Los pobres, los hambrientos, los que lloran y los que son perseguidos, son verdaderamente dichosos en el Señor, mientras que los ricos, los consolados, los saciados, los que ríen, no tienen espacio para Dios y se quedan vacíos (Lucas 6,17.20-26).</p><p>&nbsp;</p><p>La resurrección de Cristo es el fundamento sólido también para nuestra vida, que nos abre a la esperanza. Cristo ha resucitado, el primero de todos y, unidos a Él, tenemos ya la alegría de sentir su vida en nosotros y estar abiertos a la gran dicha de resucitar un día con Él (1Corintios 15,12.16-20).</p><p>&nbsp;</p><p>La actitud típica de nuestro tiempo es, según el Papa Francisco, la autorreferencialidad. El hombre centro de todo, fin en sí mismo, referencia última. Orgulloso, satisfecho de sí mismo, pone todo lo demás a su servicio, en función de su personal satisfacción. Qué pena que con ello se agota en dar vueltas sobre sí y se pierde la riqueza de la apertura en el amor hacia los demás y hacia Dios. Difícil encontrar así la felicidad madura, su dicha se agota en lo rutinario y gris de cada día.</p><p>&nbsp;</p><p>Muy distinto es lo que nos propone el Señor para encontrar la dicha y la plenitud, justamente lo contrario, descentrarse para tener un corazón pobre y necesitado de Dios y de los demás, para que su hambre y su llanto pueda colmarlos en Dios, que será su fortaleza también en la persecución. El que está satisfecho y saciado de sí mismo no tiene espacio para nadie más en su vida y en eso se agota. El que abre su vida a Dios y a los demás es inundado con la dicha del amor, unido a su fuente, que es el amor entregado de Cristo cuyo culmen es la resurrección.</p><p>&nbsp;</p><p>Pidamos al Señor que nos introduzca en el misterio de su dicha, que viene de conectar con sus preferencias y dejarse conformar por la lógica de su misericordia, acoger su Reino y ponernos a su servicio, de hacernos pequeños como Él desde un amor grande, de compartir y cargar con los sufrimientos de los demás unidos a la cruz de Cristo. Así seremos verdaderamente dichosos, no porque la suerte humana nos sonría un momento, sino, porque sentiremos la abundancia del amor de nuestro Dios que nos colma de su Vida. Él será nuestra riqueza, la que nadie nos puede quitar, será el pan que nos sacia, la alegría sin fin en medio de la persecución y nos hará dicha y bendición para los demás en una espiral de alegría con sabor de eternidad. </p><p>&nbsp;</p><p>Estamos culminando el Jubileo diocesano con ocasión del Centenario de la creación de nuestra amada Diócesis de Alajuela. Peregrinan hacia la catedral fieles de las distintas vicarias diocesanas, los grupos y movimientos, la vida consagrada. Culminamos la celebración centenaria el próximo día 16 y continuamos con fuerza el discernimiento diocesano. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p><br></p><p>Paz y bien. En este sexto domingo del tiempo ordinario, les comparto mi mensaje: <em>¡ D I C H O S O S… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>Los profetas denuncian las componendas humanas de los jefes del pueblo que les impiden poner su confianza en el Señor. Están convencidos de que, confiar en el hombre, lleva a la esterilidad, a la muerte; mientras que la confianza en el Señor, lleva a la fecundidad, a la vida. Es claro, en esta disyuntiva, que solo en el Señor podemos confiar nuestra vida, sobre todo en nuestra fragilidad y lo vano que resulta el orgullo. (Jeremías 17,5-8). Reafirmamos con el salmo 1: Dichos el hombre que confía en el Señor.</p><p>&nbsp;</p><p>Jesús expresa esto mismo en las bienaventuranzas. Utiliza un código muy distinto al de nuestra sociedad, porque proclama dichosos a los que el mundo desprecia. Es el programa del Reino que comienza con Él y propugna un cambio radical de mente y de corazón, que cambia profundamente la suerte de aquellos que lo acogen. Dios tiene unas preferencias muy distintas a las de nuestro mundo. Los pobres, los hambrientos, los que lloran y los que son perseguidos, son verdaderamente dichosos en el Señor, mientras que los ricos, los consolados, los saciados, los que ríen, no tienen espacio para Dios y se quedan vacíos (Lucas 6,17.20-26).</p><p>&nbsp;</p><p>La resurrección de Cristo es el fundamento sólido también para nuestra vida, que nos abre a la esperanza. Cristo ha resucitado, el primero de todos y, unidos a Él, tenemos ya la alegría de sentir su vida en nosotros y estar abiertos a la gran dicha de resucitar un día con Él (1Corintios 15,12.16-20).</p><p>&nbsp;</p><p>La actitud típica de nuestro tiempo es, según el Papa Francisco, la autorreferencialidad. El hombre centro de todo, fin en sí mismo, referencia última. Orgulloso, satisfecho de sí mismo, pone todo lo demás a su servicio, en función de su personal satisfacción. Qué pena que con ello se agota en dar vueltas sobre sí y se pierde la riqueza de la apertura en el amor hacia los demás y hacia Dios. Difícil encontrar así la felicidad madura, su dicha se agota en lo rutinario y gris de cada día.</p><p>&nbsp;</p><p>Muy distinto es lo que nos propone el Señor para encontrar la dicha y la plenitud, justamente lo contrario, descentrarse para tener un corazón pobre y necesitado de Dios y de los demás, para que su hambre y su llanto pueda colmarlos en Dios, que será su fortaleza también en la persecución. El que está satisfecho y saciado de sí mismo no tiene espacio para nadie más en su vida y en eso se agota. El que abre su vida a Dios y a los demás es inundado con la dicha del amor, unido a su fuente, que es el amor entregado de Cristo cuyo culmen es la resurrección.</p><p>&nbsp;</p><p>Pidamos al Señor que nos introduzca en el misterio de su dicha, que viene de conectar con sus preferencias y dejarse conformar por la lógica de su misericordia, acoger su Reino y ponernos a su servicio, de hacernos pequeños como Él desde un amor grande, de compartir y cargar con los sufrimientos de los demás unidos a la cruz de Cristo. Así seremos verdaderamente dichosos, no porque la suerte humana nos sonría un momento, sino, porque sentiremos la abundancia del amor de nuestro Dios que nos colma de su Vida. Él será nuestra riqueza, la que nadie nos puede quitar, será el pan que nos sacia, la alegría sin fin en medio de la persecución y nos hará dicha y bendición para los demás en una espiral de alegría con sabor de eternidad. </p><p>&nbsp;</p><p>Estamos culminando el Jubileo diocesano con ocasión del Centenario de la creación de nuestra amada Diócesis de Alajuela. Peregrinan hacia la catedral fieles de las distintas vicarias diocesanas, los grupos y movimientos, la vida consagrada. Culminamos la celebración centenaria el próximo día 16 y continuamos con fuerza el discernimiento diocesano. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>¡Pescadores de Hombres!</title>
			<itunes:title>¡Pescadores de Hombres!</itunes:title>
			<pubDate>Fri, 04 Feb 2022 17:37:10 GMT</pubDate>
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			<description><![CDATA[<p>Paz y bien. En este quinto domingo del tiempo ordinario, les comparto mi mensaje: <em>¡PESCADORES DE HOMBRES… !</em></p><p>La pasión de Dios ha sido siempre liberar al hombre, salvarlo de las limitaciones que le impiden vivir en la dignidad de hijo suyo. Y lo ha hecho a través de personas, por tanto, limitadas, como es el caso de Isaías (6,1-8). No es esto obstáculo para Él porque, con su fuerza, purifica y prepara a sus elegidos para la misión que quiere encomendarles. Por parte de éstos, cuando se experimentan insertos en ese misterio de amor de Dios y aun siendo conscientes de su pequeñez, no pueden menos que abandonarse en sus manos como instrumentos para el designio de Dios. </p><p>&nbsp;</p><p>Jesús continúa el designio amoroso del Padre, llama a los que quiere en el contexto de un encuentro, de compartir vida con Él. Los invita a ir mar adentro, ensancha sus expectativas, los abre a la grandeza de sus designios. Y cambia así su vida y su misión, los hace pescadores de hombres. Sacar del mar, que los judíos consideraban escenario de las fuerzas del mal, es liberar. Les llama a ser liberadores de los hombres atenazados por el mal. Por hacerlo en su nombre y con su fuerza, da fecundidad a su labor, llena una barca repleta de peces. Esos sencillos pescadores no salen de su asombro y siguen a Jesús compartiendo su misión (Lucas 5,1-11). </p><p>&nbsp;</p><p>Pablo custodia y recuerda el evangelio, la Buena Noticia que ha recibido del Señor y de los apóstoles, el único camino de salvación. Es Cristo que murió por nuestros pecados y nos ha liberado definitivamente del mal. Él mismo se reconoce pecador, pero alcanzado por la gracia de Dios que le ha convertido en un gran apóstol (1Corintios 5,1-11).</p><p>&nbsp;</p><p>También hoy hay gran urgencia de pescar hombres de los grandes “mares”, dinámicas de mal que pretenden esclavizar y alienar a la persona. Manipulaciones de todo tipo que pretenden ponerla al servicio de intereses utilitaristas y partidistas, ideologías que deshumanizan y degradan, la trata de personas que es la esclavitud moderna, las discriminaciones por cualquiera de las razones, los atentados contra la vida, los abusos, explotaciones, la miseria que obliga a vivir en condiciones infrahumanas… </p><p>&nbsp;</p><p>Es el Señor el que sigue liberando y salvando, pero lo hace a través de los que elige y envía, en la medida que están unidos a Él. Su grandeza no le impide hacerse cercano a nosotros y solicitarnos con su amor. Eso sí, amplía decisivamente su horizonte, les abre a perspectivas totalmente nuevas, les participa una misión insospechada para ellos: su plan de salvación. No es obstáculo para Dios la limitación, el pecado del enviado porque, en orden a la misión, purifica y capacita al elegido para ir y actuar en su nombre, para continuar su acción misericordiosa. Por eso su acción produce un fruto abundante. </p><p>&nbsp;</p><p>De esta forma, se da continuidad al designio amoroso de Dios de liberar al hombre. El Señor no es indiferente ante el mal que oprime y esclaviza, sino que actúa con fuerza en nuestra cotidianidad para desinstalarnos, remar mar adentro, implicarnos en la realización de sus designios de amor. Somos el pueblo, la iglesia que el Señor ha convocado para continuar su misión. No dejará que nuestro horizonte se agote en la pesca rutinaria de cada día, sino que nos lanzará a ser pescadores de hombres. Y veremos la grandeza de su manifestación en nosotros en la liberación de tantos que son ganados para Él.</p><p>&nbsp;</p><p>Hemos vivido la primera formación diocesana sobre la temática que nos guía este año: los signos de los tiempos, en la dinámica de discernimiento eclesial. Oramos por los consagrados que, con ocasión de su Jornada, han tenido un bonito encuentro fraterno. Estamos viviendo hoy la jornada electoral, pidamos que sea expresión de madurez cívica y nos una en el compromiso por un país mejor. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p>Paz y bien. En este quinto domingo del tiempo ordinario, les comparto mi mensaje: <em>¡PESCADORES DE HOMBRES… !</em></p><p>La pasión de Dios ha sido siempre liberar al hombre, salvarlo de las limitaciones que le impiden vivir en la dignidad de hijo suyo. Y lo ha hecho a través de personas, por tanto, limitadas, como es el caso de Isaías (6,1-8). No es esto obstáculo para Él porque, con su fuerza, purifica y prepara a sus elegidos para la misión que quiere encomendarles. Por parte de éstos, cuando se experimentan insertos en ese misterio de amor de Dios y aun siendo conscientes de su pequeñez, no pueden menos que abandonarse en sus manos como instrumentos para el designio de Dios. </p><p>&nbsp;</p><p>Jesús continúa el designio amoroso del Padre, llama a los que quiere en el contexto de un encuentro, de compartir vida con Él. Los invita a ir mar adentro, ensancha sus expectativas, los abre a la grandeza de sus designios. Y cambia así su vida y su misión, los hace pescadores de hombres. Sacar del mar, que los judíos consideraban escenario de las fuerzas del mal, es liberar. Les llama a ser liberadores de los hombres atenazados por el mal. Por hacerlo en su nombre y con su fuerza, da fecundidad a su labor, llena una barca repleta de peces. Esos sencillos pescadores no salen de su asombro y siguen a Jesús compartiendo su misión (Lucas 5,1-11). </p><p>&nbsp;</p><p>Pablo custodia y recuerda el evangelio, la Buena Noticia que ha recibido del Señor y de los apóstoles, el único camino de salvación. Es Cristo que murió por nuestros pecados y nos ha liberado definitivamente del mal. Él mismo se reconoce pecador, pero alcanzado por la gracia de Dios que le ha convertido en un gran apóstol (1Corintios 5,1-11).</p><p>&nbsp;</p><p>También hoy hay gran urgencia de pescar hombres de los grandes “mares”, dinámicas de mal que pretenden esclavizar y alienar a la persona. Manipulaciones de todo tipo que pretenden ponerla al servicio de intereses utilitaristas y partidistas, ideologías que deshumanizan y degradan, la trata de personas que es la esclavitud moderna, las discriminaciones por cualquiera de las razones, los atentados contra la vida, los abusos, explotaciones, la miseria que obliga a vivir en condiciones infrahumanas… </p><p>&nbsp;</p><p>Es el Señor el que sigue liberando y salvando, pero lo hace a través de los que elige y envía, en la medida que están unidos a Él. Su grandeza no le impide hacerse cercano a nosotros y solicitarnos con su amor. Eso sí, amplía decisivamente su horizonte, les abre a perspectivas totalmente nuevas, les participa una misión insospechada para ellos: su plan de salvación. No es obstáculo para Dios la limitación, el pecado del enviado porque, en orden a la misión, purifica y capacita al elegido para ir y actuar en su nombre, para continuar su acción misericordiosa. Por eso su acción produce un fruto abundante. </p><p>&nbsp;</p><p>De esta forma, se da continuidad al designio amoroso de Dios de liberar al hombre. El Señor no es indiferente ante el mal que oprime y esclaviza, sino que actúa con fuerza en nuestra cotidianidad para desinstalarnos, remar mar adentro, implicarnos en la realización de sus designios de amor. Somos el pueblo, la iglesia que el Señor ha convocado para continuar su misión. No dejará que nuestro horizonte se agote en la pesca rutinaria de cada día, sino que nos lanzará a ser pescadores de hombres. Y veremos la grandeza de su manifestación en nosotros en la liberación de tantos que son ganados para Él.</p><p>&nbsp;</p><p>Hemos vivido la primera formación diocesana sobre la temática que nos guía este año: los signos de los tiempos, en la dinámica de discernimiento eclesial. Oramos por los consagrados que, con ocasión de su Jornada, han tenido un bonito encuentro fraterno. Estamos viviendo hoy la jornada electoral, pidamos que sea expresión de madurez cívica y nos una en el compromiso por un país mejor. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>¡Diles,lo que yo te mando!</title>
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			<pubDate>Fri, 28 Jan 2022 15:47:43 GMT</pubDate>
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			<description><![CDATA[<p>Paz y bien. En este cuarto domingo del tiempo ordinario, les comparto mi mensaje: <em>¡DILES LO QUE YO TE MANDO…!</em></p><p>&nbsp;Los profetas, el profeta Jeremías (1,4-5.17-19) en concreto, son conscientes de que es el Señor el que los ha escogido y consagrado ya desde antes de nacer para una misión especial en su plan de salvación. Como portavoz de Dios, va siempre contracorriente y entra en conflicto con su pueblo, porque predica cosas incómodas. La fortaleza se la da el mismo Señor que está siempre con él y lo libra de todos los peligros. También el salmo 70 es la súplica de un profeta desde su sufrimiento y su experiencia contrastada de ser protegido por el Señor: Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, líbrame…</p><br><p>&nbsp;Jesús es el Profeta definitivo que viene a inaugurar el Reinado de Dios. Experimenta la contrariedad y el rechazo de su pueblo que, con mil excusas, se cierra a su mensaje. Se cumple en Él la tónica de todo el profetismo, no es bien mirado en su tierra, hasta pretenden eliminarlo. Y no puede realizar los signos y milagros que sí realiza en otros lugares, entre los gentiles de su tiempo, que están dispuestos a acogerlo con apertura y disposición a ser salvados por Él (Lucas 4,21-30).</p><p>&nbsp;</p><p>Si bien son importantes los dones de predicar, saber o hablar en lenguas, el mayor de los carismas, dones del Espíritu, es el amor, junto a la fe y la esperanza. Qué bello himno nos ofrece San Pablo a la caridad cristiana. El amor es comprensivo, servicial, no se irrita, goza con la verdad. Disculpa, cree, espera, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.&nbsp;(1Corintios 12,31-13,13).</p><p>&nbsp;</p><p>Dios sigue hablando a su pueblo y lo hace a través de las personas que elige profetas. Nos habla en Mons. Romero y Rutilio Grande, junto a tantos mártires, que han denunciado las injusticias de los poderosos para con los pobres. Habla en aquellos que buscan caminos de paz en medio de las amenazas bélicas, ahora en Ucrania.&nbsp;&nbsp;Grita en la defensa de la vida, desde la concepción, y de la familia, especialmente en los momentos en que se cuestionan, Y lo hace a través de personas valientes que levantan su voz contra todo aquello que mina estos valores.</p><p>  &nbsp;</p><p>Qué fuerte es la oposición a la voz de Dios en sus enviados, también hoy en día. A algunos les interesa una juventud sometida, alienada, manipulable, para acallar los deseos que hay en ellos de plenitud y de trabajar por un mundo mejor. A los opresores les interesa seguir controlando a su pueblo en función de sus intereses, y no ahorran medios, llegando a la violencia extrema, para conseguirlo. Los que detentan negocios en contra de la vida y la familia no dudan en confundir, seducir, amedrentar, para legitimar, e incluso imponer a todos, sus opciones particulares en contra de ellas.</p><p>&nbsp;</p><p>Los creyentes somos, unidos a Cristo, profetas. También todos los hombres de buena voluntad que evocan la inspiración de Dios en su corazón. No podemos dudar de cuánto necesita el Señor de nosotros para seguir hablando a su pueblo, a los de cerca y a los gentiles de hoy que, seguro, serán más receptivos a la voz de Dios si son conscientes de la sed de felicidad que hay en ellos. Tampoco dudamos de cuánto Él nos consuela y conforta cuando asumimos el profetismo. Abramos nuestra vida al amor que es Dios mismo en nosotros y fortalezcámonos en Él para servir a sus designios proclamando, sin miedo, a nuestra sociedad su Palabra.</p><p>&nbsp;</p><p>Estamos a las puertas de las elecciones generales. Es un deber cívico participar en ellas, buscando información para votar de manera consciente y responsable, en conciencia, desde las propias convicciones, buscando ante todo el bien común. El próximo día 2 celebramos la Jornada de la Vida Consagrada, oremos por los que viven esa vocación. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p>Paz y bien. En este cuarto domingo del tiempo ordinario, les comparto mi mensaje: <em>¡DILES LO QUE YO TE MANDO…!</em></p><p>&nbsp;Los profetas, el profeta Jeremías (1,4-5.17-19) en concreto, son conscientes de que es el Señor el que los ha escogido y consagrado ya desde antes de nacer para una misión especial en su plan de salvación. Como portavoz de Dios, va siempre contracorriente y entra en conflicto con su pueblo, porque predica cosas incómodas. La fortaleza se la da el mismo Señor que está siempre con él y lo libra de todos los peligros. También el salmo 70 es la súplica de un profeta desde su sufrimiento y su experiencia contrastada de ser protegido por el Señor: Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, líbrame…</p><br><p>&nbsp;Jesús es el Profeta definitivo que viene a inaugurar el Reinado de Dios. Experimenta la contrariedad y el rechazo de su pueblo que, con mil excusas, se cierra a su mensaje. Se cumple en Él la tónica de todo el profetismo, no es bien mirado en su tierra, hasta pretenden eliminarlo. Y no puede realizar los signos y milagros que sí realiza en otros lugares, entre los gentiles de su tiempo, que están dispuestos a acogerlo con apertura y disposición a ser salvados por Él (Lucas 4,21-30).</p><p>&nbsp;</p><p>Si bien son importantes los dones de predicar, saber o hablar en lenguas, el mayor de los carismas, dones del Espíritu, es el amor, junto a la fe y la esperanza. Qué bello himno nos ofrece San Pablo a la caridad cristiana. El amor es comprensivo, servicial, no se irrita, goza con la verdad. Disculpa, cree, espera, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.&nbsp;(1Corintios 12,31-13,13).</p><p>&nbsp;</p><p>Dios sigue hablando a su pueblo y lo hace a través de las personas que elige profetas. Nos habla en Mons. Romero y Rutilio Grande, junto a tantos mártires, que han denunciado las injusticias de los poderosos para con los pobres. Habla en aquellos que buscan caminos de paz en medio de las amenazas bélicas, ahora en Ucrania.&nbsp;&nbsp;Grita en la defensa de la vida, desde la concepción, y de la familia, especialmente en los momentos en que se cuestionan, Y lo hace a través de personas valientes que levantan su voz contra todo aquello que mina estos valores.</p><p>  &nbsp;</p><p>Qué fuerte es la oposición a la voz de Dios en sus enviados, también hoy en día. A algunos les interesa una juventud sometida, alienada, manipulable, para acallar los deseos que hay en ellos de plenitud y de trabajar por un mundo mejor. A los opresores les interesa seguir controlando a su pueblo en función de sus intereses, y no ahorran medios, llegando a la violencia extrema, para conseguirlo. Los que detentan negocios en contra de la vida y la familia no dudan en confundir, seducir, amedrentar, para legitimar, e incluso imponer a todos, sus opciones particulares en contra de ellas.</p><p>&nbsp;</p><p>Los creyentes somos, unidos a Cristo, profetas. También todos los hombres de buena voluntad que evocan la inspiración de Dios en su corazón. No podemos dudar de cuánto necesita el Señor de nosotros para seguir hablando a su pueblo, a los de cerca y a los gentiles de hoy que, seguro, serán más receptivos a la voz de Dios si son conscientes de la sed de felicidad que hay en ellos. Tampoco dudamos de cuánto Él nos consuela y conforta cuando asumimos el profetismo. Abramos nuestra vida al amor que es Dios mismo en nosotros y fortalezcámonos en Él para servir a sus designios proclamando, sin miedo, a nuestra sociedad su Palabra.</p><p>&nbsp;</p><p>Estamos a las puertas de las elecciones generales. Es un deber cívico participar en ellas, buscando información para votar de manera consciente y responsable, en conciencia, desde las propias convicciones, buscando ante todo el bien común. El próximo día 2 celebramos la Jornada de la Vida Consagrada, oremos por los que viven esa vocación. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>¡ La Buena Noticia!</title>
			<itunes:title>¡ La Buena Noticia!</itunes:title>
			<pubDate>Thu, 20 Jan 2022 18:09:53 GMT</pubDate>
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			<description><![CDATA[<p><br></p><p>&nbsp;Paz y bien. En este tercer domingo del tiempo ordinario, les comparto mi mensaje: <em>¡ LA “BUENA NOTICIA”… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>El pueblo de Israel experimenta la cercanía, la intervención, la liberación de Dios. En los momentos más difíciles de su historia, cuando pensaban que ya no había salida, Dios escuchó su clamor y les respondió portentosamente. A la vuelta de Babilonia el pueblo se reencuentra con su tierra, reconstruye el Templo, el lugar más sagrado para ellos, la morada de Dios, y celebran fiesta proclamando el libro santo de la ley como buena noticia. Todo se lo deben al Señor y a Él se consagran (Nehemías 8,2-10). En verdad las palabras del Señor son espíritu y vida (Salmo 18).</p><p>La Buena Noticia de la liberación de Dios se cumple en Jesús. Él es el Mesías anunciado por Isaías. El lleno del Espíritu Santo, el ungido, el consagrado de Dios y enviado a comunicar la Buena Noticia a los pobres, a los cautivos la libertad, y anunciar un año de gracia del Señor. Identificado totalmente con la voluntad del Padre viene a realizar su obra de salvación, justamente, proclamando un tiempo de efusión especial de su gracia, de su misericordia, que se derrama especialmente con los más desfavorecidos (Lucas 1,1-4;4,14-21). </p><p>&nbsp;</p><p>En Cristo quedamos todos íntimamente unidos por el Espíritu, aun en la diversidad, como los miembros en un cuerpo. Cada uno actuando según el designio de Dios para la edificación del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Todos somos importantes, cada uno es tratado según su necesidad y existe una solidaridad que nos une, evitando divisiones. En la diversidad, formamos, en la Iglesia, el Cuerpo de Cristo (1Corintios 12,12-30). </p><p>&nbsp;La Buena Noticia de Dios es nuestra salvación. Allí donde los esquemas humanos entienden la salvación como mérito nuestro, consecuencia de cumplir un código de leyes y de satisfacer a un Dios sediento de castigo, el Señor anuncia un regalo mayor de gracia. Y nos asombra haciendo resplandecer su Buen Noticia en los oprimidos de hoy, a los que se les conculca sus derechos más básicos a la vida y a una existencia digna como personas, a los que paradójicamente se excluye en busca de una sociedad mejor.&nbsp;Realmente, para ellos, es una Buena Noticia, no para los satisfechos y orgullosos que no esperan nada más. El mal se vece con una sobreabundancia de amor, a la medida de Dios.</p><p>&nbsp;Y es una Buen Noticia comunitaria. Todos estamos llamados a la salvación por medio de Cristo, integrándonos en Él por la fuerza del Espíritu, formando juntos su único Cuerpo. Sólo la unidad en Cristo nos salva y ésta se materializa y hace efectiva en la unidad con los hermanos que integran el mismo Cuerpo. Así comprendemos que no hay otro camino para llegar a Dios que la unidad con nuestros hermanos y el caminar con ellos, favoreciendo a los más débiles para que todos podamos representar a Cristo.</p><p>Cristo no pretende cautivarnos ni manipularnos con palabras vacías, sino que habla al corazón. Su Palabra, acogida en fe, en apertura a la acción del Espíritu realiza lo que anuncia, nos comunica la misma vida de Dios. Él es la Buena Noticia, la Palabra misericordiosa del Padre pronunciada en nosotros para realizar su designio salvador, la efusión del amor del Padre que es capaz de restablecer nuestra dignidad, unirnos como hermanos y hacernos mensajeros de su salvación, favoreciendo la participación en Él, por el Espíritu, en la Iglesia.</p><p>&nbsp;Celebramos el<strong> Domingo de la Palabra de Dios, jornada instituida por el Papa Francisco en el 2</strong>019. <strong>La Palabra&nbsp;es el alimento para la vida que precisamos en este caminar juntos como pueblo de Dios. Oramos por los seminaristas que hoy son instituidos en el ministerio del lectorado. También por Mons. Juan Miguel que será ordenado obispo de San Isidro</strong>.<strong> </strong>El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p><br></p><p>&nbsp;Paz y bien. En este tercer domingo del tiempo ordinario, les comparto mi mensaje: <em>¡ LA “BUENA NOTICIA”… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>El pueblo de Israel experimenta la cercanía, la intervención, la liberación de Dios. En los momentos más difíciles de su historia, cuando pensaban que ya no había salida, Dios escuchó su clamor y les respondió portentosamente. A la vuelta de Babilonia el pueblo se reencuentra con su tierra, reconstruye el Templo, el lugar más sagrado para ellos, la morada de Dios, y celebran fiesta proclamando el libro santo de la ley como buena noticia. Todo se lo deben al Señor y a Él se consagran (Nehemías 8,2-10). En verdad las palabras del Señor son espíritu y vida (Salmo 18).</p><p>La Buena Noticia de la liberación de Dios se cumple en Jesús. Él es el Mesías anunciado por Isaías. El lleno del Espíritu Santo, el ungido, el consagrado de Dios y enviado a comunicar la Buena Noticia a los pobres, a los cautivos la libertad, y anunciar un año de gracia del Señor. Identificado totalmente con la voluntad del Padre viene a realizar su obra de salvación, justamente, proclamando un tiempo de efusión especial de su gracia, de su misericordia, que se derrama especialmente con los más desfavorecidos (Lucas 1,1-4;4,14-21). </p><p>&nbsp;</p><p>En Cristo quedamos todos íntimamente unidos por el Espíritu, aun en la diversidad, como los miembros en un cuerpo. Cada uno actuando según el designio de Dios para la edificación del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Todos somos importantes, cada uno es tratado según su necesidad y existe una solidaridad que nos une, evitando divisiones. En la diversidad, formamos, en la Iglesia, el Cuerpo de Cristo (1Corintios 12,12-30). </p><p>&nbsp;La Buena Noticia de Dios es nuestra salvación. Allí donde los esquemas humanos entienden la salvación como mérito nuestro, consecuencia de cumplir un código de leyes y de satisfacer a un Dios sediento de castigo, el Señor anuncia un regalo mayor de gracia. Y nos asombra haciendo resplandecer su Buen Noticia en los oprimidos de hoy, a los que se les conculca sus derechos más básicos a la vida y a una existencia digna como personas, a los que paradójicamente se excluye en busca de una sociedad mejor.&nbsp;Realmente, para ellos, es una Buena Noticia, no para los satisfechos y orgullosos que no esperan nada más. El mal se vece con una sobreabundancia de amor, a la medida de Dios.</p><p>&nbsp;Y es una Buen Noticia comunitaria. Todos estamos llamados a la salvación por medio de Cristo, integrándonos en Él por la fuerza del Espíritu, formando juntos su único Cuerpo. Sólo la unidad en Cristo nos salva y ésta se materializa y hace efectiva en la unidad con los hermanos que integran el mismo Cuerpo. Así comprendemos que no hay otro camino para llegar a Dios que la unidad con nuestros hermanos y el caminar con ellos, favoreciendo a los más débiles para que todos podamos representar a Cristo.</p><p>Cristo no pretende cautivarnos ni manipularnos con palabras vacías, sino que habla al corazón. Su Palabra, acogida en fe, en apertura a la acción del Espíritu realiza lo que anuncia, nos comunica la misma vida de Dios. Él es la Buena Noticia, la Palabra misericordiosa del Padre pronunciada en nosotros para realizar su designio salvador, la efusión del amor del Padre que es capaz de restablecer nuestra dignidad, unirnos como hermanos y hacernos mensajeros de su salvación, favoreciendo la participación en Él, por el Espíritu, en la Iglesia.</p><p>&nbsp;Celebramos el<strong> Domingo de la Palabra de Dios, jornada instituida por el Papa Francisco en el 2</strong>019. <strong>La Palabra&nbsp;es el alimento para la vida que precisamos en este caminar juntos como pueblo de Dios. Oramos por los seminaristas que hoy son instituidos en el ministerio del lectorado. También por Mons. Juan Miguel que será ordenado obispo de San Isidro</strong>.<strong> </strong>El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>¡Hagan lo que Él diga!</title>
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			<pubDate>Thu, 13 Jan 2022 19:10:47 GMT</pubDate>
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			<description><![CDATA[<p>Paz y bien. Comenzando el tiempo ordinario, les comparto mi mensaje: ¡ HAGAN LO QUE ÉL DIGA… !</p><br><p></p><p>El profeta Isaías (62,1-5) percibe al Señor actuando grandemente su salvación para el pueblo, percibe cómo despunta en él la justicia y la paz. El Señor manifiesta su predilección por el pueblo escogido, le da un nombre nuevo, lo tiene como diadema real, hace definitivamente opción por él pueblo con la intensidad y la intimidad que se manifiesta en la imagen del matrimonio. El pueblo que estaba abandonado y devastado, experimentará el favor de Dios que le desposará para siempre en fidelidad y la expresión de esto será la alegría desbordante.</p><br><p></p><p></p><p>Juan (2,1-12) expresa el cumplimiento de la profecía anterior, justamente en el primero de sus grandes signos, que apuntan al gran signo de la muerte y resurrección de Cristo. Y lo hace también en el contexto de una boda. El banquete de bodas iba a terminar en tristeza, porque se les acabó el vino. Cuando no había solución humana posible, es Cristo, junto con su Madre María, el que interviene, cambiando la tristeza en alegría, la carencia en abundancia y la desilusión en fiesta. La ley judía con todos sus preceptos, tinajas de agua, había dejado al hombre en la tristeza. Sólo Cristo trae el vino nuevo de la salvación que devuelve al hombre la plenitud querida por Dios. </p><p></p><p>En cada uno de los seguidores de Jesús se manifiesta el Espíritu con gran riqueza de dones, carismas, servicios. Dones variados, pero un mismo Espíritu que obra en nosotros la riqueza de Dios y nos permite confluir en la comunión de la iglesia, aportando nuestros respectivos dones para la edificación del pueblo de Dios. (1Corintios 12,4-11).</p><br><p></p><p></p><p>La vida de Dios se manifiesta en nosotros en toda su riqueza por el Espíritu que se nos ha regalado. Al igual que el pueblo de Israel, somos objeto de la elección gratuita de Dios. Él se ha fijado en nosotros no por nuestros méritos sino por su benevolencia. No necesitamos aparentar, traicionándonos a nosotros mismos, para ganarnos el cariño. Vencemos también todo aquello que nos divide, las intolerancias, discriminaciones, sectarismos y, juntos, con nuestros dones, realizamos la obra de Dios, trabajar por un mundo en justicia y paz donde los pobres y diversos sean acogidos.  </p><p></p><p>El Señor nos expresa su entrega fiel e incondicional, imagen del desposorio, para que venzamos la soledad, la tristeza, el estado de carencia vital y vivamos con la seguridad de que Él no nos fallará, que siempre permanecerá fiel. Nos ha dado un nombre nuevo, la vida nueva de los hijos de Dios desde el bautismo. Somos sus criaturas más queridas, cada uno de forma especial. Su alegría es vernos a nosotros felices entrando en la dinámica de su Amor.</p><p></p><p>Jesús ha venido a regalarnos la salvación del Padre, manifestándonos su elección gratuita, su entrega fiel e incondicional, la abundancia y riqueza de su vida en nosotros por la acción del Espíritu. Sólo Jesús nos abre a la alegría y a la fiesta, a la fraternidad, a la seguridad de ser amados y de poder hacer con Él un mundo mejor. Tantas doctrinas e ideologías, so pretexto de enaltecernos, lo que hacen es dejarnos vacíos de alegría y esperanza. Los que seguimos a Jesús sentimos que Él colma nuestros anhelos de felicidad, Él origina en nosotros la fiesta de la fraternidad, el compromiso de hacer de esta mundo un banquete para todos. Como dice María, ¡hagamos lo que Él diga!</p><br><p></p><p></p><p>Celebramos la fiesta del Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía, felicitamos a esa comunidad parroquial. Hemos vivido la alegría de la institución de dos nuevos acólitos. Oremos por los sacerdotes que está realizando el retiro anual y por los que están asumiendo nuevos encargos pastorales. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p></p><p></p><p></p><p></p><p></p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p>Paz y bien. Comenzando el tiempo ordinario, les comparto mi mensaje: ¡ HAGAN LO QUE ÉL DIGA… !</p><br><p></p><p>El profeta Isaías (62,1-5) percibe al Señor actuando grandemente su salvación para el pueblo, percibe cómo despunta en él la justicia y la paz. El Señor manifiesta su predilección por el pueblo escogido, le da un nombre nuevo, lo tiene como diadema real, hace definitivamente opción por él pueblo con la intensidad y la intimidad que se manifiesta en la imagen del matrimonio. El pueblo que estaba abandonado y devastado, experimentará el favor de Dios que le desposará para siempre en fidelidad y la expresión de esto será la alegría desbordante.</p><br><p></p><p></p><p>Juan (2,1-12) expresa el cumplimiento de la profecía anterior, justamente en el primero de sus grandes signos, que apuntan al gran signo de la muerte y resurrección de Cristo. Y lo hace también en el contexto de una boda. El banquete de bodas iba a terminar en tristeza, porque se les acabó el vino. Cuando no había solución humana posible, es Cristo, junto con su Madre María, el que interviene, cambiando la tristeza en alegría, la carencia en abundancia y la desilusión en fiesta. La ley judía con todos sus preceptos, tinajas de agua, había dejado al hombre en la tristeza. Sólo Cristo trae el vino nuevo de la salvación que devuelve al hombre la plenitud querida por Dios. </p><p></p><p>En cada uno de los seguidores de Jesús se manifiesta el Espíritu con gran riqueza de dones, carismas, servicios. Dones variados, pero un mismo Espíritu que obra en nosotros la riqueza de Dios y nos permite confluir en la comunión de la iglesia, aportando nuestros respectivos dones para la edificación del pueblo de Dios. (1Corintios 12,4-11).</p><br><p></p><p></p><p>La vida de Dios se manifiesta en nosotros en toda su riqueza por el Espíritu que se nos ha regalado. Al igual que el pueblo de Israel, somos objeto de la elección gratuita de Dios. Él se ha fijado en nosotros no por nuestros méritos sino por su benevolencia. No necesitamos aparentar, traicionándonos a nosotros mismos, para ganarnos el cariño. Vencemos también todo aquello que nos divide, las intolerancias, discriminaciones, sectarismos y, juntos, con nuestros dones, realizamos la obra de Dios, trabajar por un mundo en justicia y paz donde los pobres y diversos sean acogidos.  </p><p></p><p>El Señor nos expresa su entrega fiel e incondicional, imagen del desposorio, para que venzamos la soledad, la tristeza, el estado de carencia vital y vivamos con la seguridad de que Él no nos fallará, que siempre permanecerá fiel. Nos ha dado un nombre nuevo, la vida nueva de los hijos de Dios desde el bautismo. Somos sus criaturas más queridas, cada uno de forma especial. Su alegría es vernos a nosotros felices entrando en la dinámica de su Amor.</p><p></p><p>Jesús ha venido a regalarnos la salvación del Padre, manifestándonos su elección gratuita, su entrega fiel e incondicional, la abundancia y riqueza de su vida en nosotros por la acción del Espíritu. Sólo Jesús nos abre a la alegría y a la fiesta, a la fraternidad, a la seguridad de ser amados y de poder hacer con Él un mundo mejor. Tantas doctrinas e ideologías, so pretexto de enaltecernos, lo que hacen es dejarnos vacíos de alegría y esperanza. Los que seguimos a Jesús sentimos que Él colma nuestros anhelos de felicidad, Él origina en nosotros la fiesta de la fraternidad, el compromiso de hacer de esta mundo un banquete para todos. Como dice María, ¡hagamos lo que Él diga!</p><br><p></p><p></p><p>Celebramos la fiesta del Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía, felicitamos a esa comunidad parroquial. Hemos vivido la alegría de la institución de dos nuevos acólitos. Oremos por los sacerdotes que está realizando el retiro anual y por los que están asumiendo nuevos encargos pastorales. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p></p><p></p><p></p><p></p><p></p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title><![CDATA["El amado,el predilecto"]]></title>
			<itunes:title><![CDATA["El amado,el predilecto"]]></itunes:title>
			<pubDate>Wed, 05 Jan 2022 21:47:07 GMT</pubDate>
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			<description><![CDATA[<p>Paz y bien. Ya al final del tiempo de navidad les comparto mi mensaje: ¡ EL AMADO, EL PREDILECTO… !</p><br><p></p><p></p><p>Isaías (42,1-4.67) nos describe, citando palabras del mismo Señor, la figura de un siervo, elegido y predilecto suyo, lleno del Espíritu de Dios para implantar el derecho y la justicia a las naciones. Se presenta sencillo, manso, delicado, pero es firme, tenaz, fiel hasta conseguir la aceptación de su mensaje. Dios lo ha llamado y lo lleva de la mano, lo ha formado y lo pone como alianza y luz de los pueblos. Su misión es marcadamente sanadora y liberadora por cuanto expresa la misericordia de Dios para los oprimidos.</p><p></p><p>El amado y predilecto del Padre es Jesucristo, como expresa una voz del cielo ante Juan el Bautista y la multitud que acudía a él. Varios detalles, típicos en la biblia de las manifestaciones de Dios, lo reafirman: el cielo se abrió, bajó el Espíritu Santo sobre Él en forma de paloma y una voz del cielo lo proclama Hijo. Es todo un programa para el ministerio de Jesús que comienza: la oración expresa la unión total con la voluntad del Padre; se une con los hombres que aceptan la conversión; la presencia del Espiritu es la realización de lo anunciado para los tiempos mesiánicos. En Cristo se abren definitivamente los cielos porque en Él se manifiesta plenamente el Padre y comunica sus designios de liberación y salvación para los hombres (Lucas 3,15-16).</p><p></p><p>San Pedro afrontó críticas al admitir a Cornelio y un grupo de paganos al bautismo cristiano. Lo hizo por reconocer en ellos la clara manifestación del Espíritu, artífice del mismo bautismo. Dios no hace distinciones entre pueblos sino que acepta al que lo reconoce y practica la justicia (Hechos 10,34-38)  </p><p></p><p>El bautismo significa para Jesús su unción como siervo amado y salvador, que comunicará el Espíritu sin medida a sus seguidores para incorporarlos a Él, hacerlos hijos adoptivos del Padre y darles la vida nueva del Espíritu. Los bautizados vivimos del mismo Cristo y lo manifestamos, estamos llamados a ser otros cristos. Unidos a Cristo formamos un pueblo convocado por Él que es la Iglesia, continuadora de su misión liberadora y salvadora. El Espíritu nos comunica la misma vida de Dios.</p><p></p><p>Aceptar el programa del Siervo, predilecto del Padre, que es Jesús es el camino para ser hombres nuevos. No buscando una falsa autonomía que nos encierra en nuestro orgullo y egoísmo, sino haciéndonos obedientes al Padre. No buscando destacar según el mundo, sino, entregar nuestra vida y hacernos servidores de todos. No yendo por libre ni buscando componendas, sino con la fuerza del Espíritu y para identificarnos con el querer de Dios que es la liberación de lo que conculca nuestra dignidad como sus hijos en Cristo.</p><p></p><p>El Padre nos ama entrañablemente y nos tiene, en Cristo, también como predilectos. Lo ha manifestado, privilegiadamente, en nuestro bautismo por la fuerza de su Espíritu. No somos seres anónimos condenados a vegetar por la vida, sino hijos amados, nada más y nada menos que por Dios, que quiere reconducir el ritmo de nuestro mundo y de nuestra historia según sus designios amorosos. Aceptemos el proyecto de ser hijos en el Hijo Jesús, aceptemos la salvación, la vida nueva en el Espíritu, sintámonos familia con todos los bautizados y ciudadanos de un mundo que tiene ya el germen de la justicia de Dios, de su misericordia, capaz de transformarlo todo. </p><p></p><p>El bautismo es el comienzo de la vida cristiana. Nos aporta la común dignidad de hijos de Dios, nos permite caminar juntos como hermanos en la iglesia, en sinodalidad, fortalece y capacita para la misión de evangelizar, nos permite participar con pleno derecho en la Iglesia al servicio de la sociedad. Oremos por los sacerdotes que van a realizar el retiro anual y por los que están asumiendo los nuevos encargos pastorales. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p></p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p>Paz y bien. Ya al final del tiempo de navidad les comparto mi mensaje: ¡ EL AMADO, EL PREDILECTO… !</p><br><p></p><p></p><p>Isaías (42,1-4.67) nos describe, citando palabras del mismo Señor, la figura de un siervo, elegido y predilecto suyo, lleno del Espíritu de Dios para implantar el derecho y la justicia a las naciones. Se presenta sencillo, manso, delicado, pero es firme, tenaz, fiel hasta conseguir la aceptación de su mensaje. Dios lo ha llamado y lo lleva de la mano, lo ha formado y lo pone como alianza y luz de los pueblos. Su misión es marcadamente sanadora y liberadora por cuanto expresa la misericordia de Dios para los oprimidos.</p><p></p><p>El amado y predilecto del Padre es Jesucristo, como expresa una voz del cielo ante Juan el Bautista y la multitud que acudía a él. Varios detalles, típicos en la biblia de las manifestaciones de Dios, lo reafirman: el cielo se abrió, bajó el Espíritu Santo sobre Él en forma de paloma y una voz del cielo lo proclama Hijo. Es todo un programa para el ministerio de Jesús que comienza: la oración expresa la unión total con la voluntad del Padre; se une con los hombres que aceptan la conversión; la presencia del Espiritu es la realización de lo anunciado para los tiempos mesiánicos. En Cristo se abren definitivamente los cielos porque en Él se manifiesta plenamente el Padre y comunica sus designios de liberación y salvación para los hombres (Lucas 3,15-16).</p><p></p><p>San Pedro afrontó críticas al admitir a Cornelio y un grupo de paganos al bautismo cristiano. Lo hizo por reconocer en ellos la clara manifestación del Espíritu, artífice del mismo bautismo. Dios no hace distinciones entre pueblos sino que acepta al que lo reconoce y practica la justicia (Hechos 10,34-38)  </p><p></p><p>El bautismo significa para Jesús su unción como siervo amado y salvador, que comunicará el Espíritu sin medida a sus seguidores para incorporarlos a Él, hacerlos hijos adoptivos del Padre y darles la vida nueva del Espíritu. Los bautizados vivimos del mismo Cristo y lo manifestamos, estamos llamados a ser otros cristos. Unidos a Cristo formamos un pueblo convocado por Él que es la Iglesia, continuadora de su misión liberadora y salvadora. El Espíritu nos comunica la misma vida de Dios.</p><p></p><p>Aceptar el programa del Siervo, predilecto del Padre, que es Jesús es el camino para ser hombres nuevos. No buscando una falsa autonomía que nos encierra en nuestro orgullo y egoísmo, sino haciéndonos obedientes al Padre. No buscando destacar según el mundo, sino, entregar nuestra vida y hacernos servidores de todos. No yendo por libre ni buscando componendas, sino con la fuerza del Espíritu y para identificarnos con el querer de Dios que es la liberación de lo que conculca nuestra dignidad como sus hijos en Cristo.</p><p></p><p>El Padre nos ama entrañablemente y nos tiene, en Cristo, también como predilectos. Lo ha manifestado, privilegiadamente, en nuestro bautismo por la fuerza de su Espíritu. No somos seres anónimos condenados a vegetar por la vida, sino hijos amados, nada más y nada menos que por Dios, que quiere reconducir el ritmo de nuestro mundo y de nuestra historia según sus designios amorosos. Aceptemos el proyecto de ser hijos en el Hijo Jesús, aceptemos la salvación, la vida nueva en el Espíritu, sintámonos familia con todos los bautizados y ciudadanos de un mundo que tiene ya el germen de la justicia de Dios, de su misericordia, capaz de transformarlo todo. </p><p></p><p>El bautismo es el comienzo de la vida cristiana. Nos aporta la común dignidad de hijos de Dios, nos permite caminar juntos como hermanos en la iglesia, en sinodalidad, fortalece y capacita para la misión de evangelizar, nos permite participar con pleno derecho en la Iglesia al servicio de la sociedad. Oremos por los sacerdotes que van a realizar el retiro anual y por los que están asumiendo los nuevos encargos pastorales. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p></p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title><![CDATA["Hemos visto la estrella y venimos a adorarlo"]]></title>
			<itunes:title><![CDATA["Hemos visto la estrella y venimos a adorarlo"]]></itunes:title>
			<pubDate>Wed, 29 Dec 2021 01:58:34 GMT</pubDate>
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			<itunes:subtitle>Domingo de la Epifanía del Señor, 2022</itunes:subtitle>
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			<description><![CDATA[<p>Paz y bien. Ya en el nuevo año, les comparto mi mensaje: <em>¡ HEMOS VISTO LA ESTRELLA Y VENIMOS A ADORARLO… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>La salvación que traería el Mesías es atisbada por Isaías (60,1-6) como una luz de amanecer que disipa las sombras de muerte dominantes en el mundo. Es la gloria de Dios que se manifestará con fuerza y guiará a los pueblos para que caminen a su luz. Convoca a los hijos dispersos e incluso a reyes venidos de todas partes y cargados de ofrendas para el culto, incienso, oro…&nbsp;Todo el pueblo estará radiante de alegría. El salmo 71 contempla al Mesías como un rey, con el que florecerá la justicia y la paz.</p><p>&nbsp;</p><p>Mateo (2,1-12) nos muestra el cumplimiento en Jesús de la anterior profecía. Es su primer encuentro con los gentiles, considerados como paganos por los israelitas. Con varios detalles, ya anunciados en el antiguo testamento: nacimiento en Belén, estrella de Jacob, regalos de los reyes… quiere mostrarnos Mateo que Jesús es el nuevo rey de los judíos, el nuevo Moisés, libertador del pueblo. Resalta la contraposición entre la docilidad de los gentiles a la fe y la actitud de los judíos, Herodes y los escribas, que no recibieron a Jesús como el Mesías. La fe de los Magos es camino ejemplar para todo hombre de buena voluntad. Jesús es la luz de Dios que ilumina y atrae a todos los hombres.</p><p>&nbsp;</p><p>Pablo, el apóstol de los gentiles, desvela el misterio revelado por el Espíritu en la manifestación de Cristo, que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la salvación al acoger el Evangelio. Todos somos miembros de la única Iglesia de Cristo y en Él tenemos Vida y Salvación (Efesios 3, 2-3.5-6).</p><p>&nbsp;</p><p>Con frecuencia comentamos lo mal que está nuestro mundo. También el profeta contemplaba el mundo en oscuridad, pero destaca, ante todo, la intervención de Dios que es capaz de iluminar nuestra realidad y llenarnos de alegría. Huyamos de los que predicen tan solo desventuras y catastrofismos. Necesitamos una mirada penetrante sobre nuestra realidad, la que origina la fe, para saber leer los signos que aparecen con la lógica de Dios: de fortaleza y firmeza ante el mal que pugna; de esperanza porque Él el que conduce la historia y los acontecimientos hacia su plenitud; de compromiso desde la lógica de la encarnación y con las personas de buena voluntad sin acepciones previas.</p><p>&nbsp;</p><p>En Él somos convocados en un mismo pueblo que es la Iglesia y nos sentimos hermanos, abiertos todos a la dicha que ha pensado para nosotros y que nos manifiesta ya desde su nacimiento. Nuestra Iglesia está llamada a convocar a todos los hombres, sin distinción, para mostrarles la gloria de Dios. Qué gran exigencia de conversión para este reto de evangelizar. ¡Cuánto tendremos que centrarnos en Cristo y cuántas diferencias deberemos superar, cuántas estructuras renovar para que nuestra Iglesia sea una familia abierta a todos!</p><p>&nbsp;</p><p>Mirar, dejarse asombrar, ponerse en camino, salir, saber ver los signos de Dios, discernir lo que es de Dios y lo que es del mundo, ofrecer, contemplar y adorar, son las actitudes de los Magos imprescindibles para nuestro camino de fe. Abramos nuestros ojos, habituémonos a la contemplación para saber ver la gloria de Dios en Cristo, que amanece sobre nosotros y brilla aún en medio de las ambigüedades humanas. ¿Quiénes, sino nosotros, los seguidores de Cristo podremos ser hoy reflejo de su epifanía, de su manifestación amorosa al mundo? </p><p>&nbsp;</p><p>Nos felicitamos en este nuevo año, una oportunidad que nos regala nuestro Dios para mantener el Diálogo amoroso con Él, tan especial desde la encarnación de Cristo. Comprometámonos con la causa de la paz uniéndonos al Papa Francisco que, en su mensaje, propugna, para construirla, un diálogo entre generaciones, educación y trabajo. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p>Paz y bien. Ya en el nuevo año, les comparto mi mensaje: <em>¡ HEMOS VISTO LA ESTRELLA Y VENIMOS A ADORARLO… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>La salvación que traería el Mesías es atisbada por Isaías (60,1-6) como una luz de amanecer que disipa las sombras de muerte dominantes en el mundo. Es la gloria de Dios que se manifestará con fuerza y guiará a los pueblos para que caminen a su luz. Convoca a los hijos dispersos e incluso a reyes venidos de todas partes y cargados de ofrendas para el culto, incienso, oro…&nbsp;Todo el pueblo estará radiante de alegría. El salmo 71 contempla al Mesías como un rey, con el que florecerá la justicia y la paz.</p><p>&nbsp;</p><p>Mateo (2,1-12) nos muestra el cumplimiento en Jesús de la anterior profecía. Es su primer encuentro con los gentiles, considerados como paganos por los israelitas. Con varios detalles, ya anunciados en el antiguo testamento: nacimiento en Belén, estrella de Jacob, regalos de los reyes… quiere mostrarnos Mateo que Jesús es el nuevo rey de los judíos, el nuevo Moisés, libertador del pueblo. Resalta la contraposición entre la docilidad de los gentiles a la fe y la actitud de los judíos, Herodes y los escribas, que no recibieron a Jesús como el Mesías. La fe de los Magos es camino ejemplar para todo hombre de buena voluntad. Jesús es la luz de Dios que ilumina y atrae a todos los hombres.</p><p>&nbsp;</p><p>Pablo, el apóstol de los gentiles, desvela el misterio revelado por el Espíritu en la manifestación de Cristo, que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la salvación al acoger el Evangelio. Todos somos miembros de la única Iglesia de Cristo y en Él tenemos Vida y Salvación (Efesios 3, 2-3.5-6).</p><p>&nbsp;</p><p>Con frecuencia comentamos lo mal que está nuestro mundo. También el profeta contemplaba el mundo en oscuridad, pero destaca, ante todo, la intervención de Dios que es capaz de iluminar nuestra realidad y llenarnos de alegría. Huyamos de los que predicen tan solo desventuras y catastrofismos. Necesitamos una mirada penetrante sobre nuestra realidad, la que origina la fe, para saber leer los signos que aparecen con la lógica de Dios: de fortaleza y firmeza ante el mal que pugna; de esperanza porque Él el que conduce la historia y los acontecimientos hacia su plenitud; de compromiso desde la lógica de la encarnación y con las personas de buena voluntad sin acepciones previas.</p><p>&nbsp;</p><p>En Él somos convocados en un mismo pueblo que es la Iglesia y nos sentimos hermanos, abiertos todos a la dicha que ha pensado para nosotros y que nos manifiesta ya desde su nacimiento. Nuestra Iglesia está llamada a convocar a todos los hombres, sin distinción, para mostrarles la gloria de Dios. Qué gran exigencia de conversión para este reto de evangelizar. ¡Cuánto tendremos que centrarnos en Cristo y cuántas diferencias deberemos superar, cuántas estructuras renovar para que nuestra Iglesia sea una familia abierta a todos!</p><p>&nbsp;</p><p>Mirar, dejarse asombrar, ponerse en camino, salir, saber ver los signos de Dios, discernir lo que es de Dios y lo que es del mundo, ofrecer, contemplar y adorar, son las actitudes de los Magos imprescindibles para nuestro camino de fe. Abramos nuestros ojos, habituémonos a la contemplación para saber ver la gloria de Dios en Cristo, que amanece sobre nosotros y brilla aún en medio de las ambigüedades humanas. ¿Quiénes, sino nosotros, los seguidores de Cristo podremos ser hoy reflejo de su epifanía, de su manifestación amorosa al mundo? </p><p>&nbsp;</p><p>Nos felicitamos en este nuevo año, una oportunidad que nos regala nuestro Dios para mantener el Diálogo amoroso con Él, tan especial desde la encarnación de Cristo. Comprometámonos con la causa de la paz uniéndonos al Papa Francisco que, en su mensaje, propugna, para construirla, un diálogo entre generaciones, educación y trabajo. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>¡Dios visita a su Pueblo!</title>
			<itunes:title>¡Dios visita a su Pueblo!</itunes:title>
			<pubDate>Fri, 17 Dec 2021 02:15:15 GMT</pubDate>
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			<itunes:subtitle>IV Domingo de Adviento, 2021 Ciclo C</itunes:subtitle>
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			<description><![CDATA[<p>Paz y bien. En el itinerario del tiempo de adviento les comparto mi mensaje: ¡ VISITA A SU PUEBLO… !</p><p>Cuando Israel, concretamente Judá, donde se encuentra Belén, atraviesa una gran infidelidad y experimenta la derrota de su rey, Dios se procura un resto que se salvará y del que saldrá un Rey. Su origen es eterno, aludiendo a la dinastía de David, nacido en Belén, pero superándola definitivamente. El Rey futuro será Pastor de su pueblo con el poder de Dios, un poder universal. No sólo traerá la paz, sino que él será la Paz. Su nacimiento significa la presencia de Dios que vence la infidelidad del pueblo y lo convoca de todas las naciones. El signo será una madre que da a luz (Miqueas 5,2-5). Es la petición del salmista: restáuranos, que brille tu rostro y nos salve (Salmo 79).</p><br><p>María, portando ya en su seno a Jesús, es el signo cumplido anunciado por el profeta. La visitación que realiza a la familia de Juan el Bautista, Zacarías e Isabel, es la visita del Señor a su pueblo. María está íntimamente unida a esta visita salvadora, que tiene su continuidad en la visita a todos los hombres, como sucede en la vida de la Iglesia. María es la que ha creído y ha posibilitado que el Señor haga su obra en ella. Juan el Bautista, representante del pueblo expectante, se estremece ante la manifestación de Dios en Jesús que trae la salvación definitiva para la humanidad (Lucas 1,39-45).</p><br><p>Ya desde su encarnación, Cristo, de naturaleza divina, se ofrece como víctima. Es su oblación lo que nos santifica y salva, unida luego a la ofrenda de su cuerpo en la cruz, que da paso a su resurrección (Hebreos 10,5-10).</p><p>También ahora que, aun viviendo geográficamente cerca, nos hacemos cada vez más lejanos unos para otros; que se dificulta tanto la solidaridad y cunden los desequilibrios, aun en un mundo globalizado; cuando estamos tan interconectados en la era digital y cuesta tanto una comunicación de calidad que nos haga sentirnos hermanos y estimar la casa común…&nbsp;nuestro Dios nos responde haciéndose cercano, visitándonos, comunicándose y dándose en Jesús para que, en Él, nos sintamos familia.</p><br><p>María es el instrumento elegido para favorecer esa cercanía de Dios en Jesús y expresa las actitudes necesarias para que nosotros podamos hacer lo mismo: sencillez, apertura, capacidad de escucha, disponibilidad, servicio, situarse en salida, ser portadores de Cristo a todos, como ella lo llevó, comunicar las maravillas que, sentimos, está realizando el Señor en nosotros. Dichosos seremos, como ella, si creemos, porque, lo que dice el Señor, se cumple.&nbsp;</p><br><p>Es necesario tener la mente y el corazón abiertos para acoger la manifestación de Dios en Jesús. Al igual que los israelitas de su tiempo podemos tener ideas preconcebidas de Él que nos impidan acogerlo en toda su realidad. Allí donde pensamos en soluciones mágicas a nuestros problemas Él nos visita para que en su amor tengamos el ambiente para crecer; allí donde nos habituamos ya a la insolidaridad y los desequilibrios, Él quiere convocarnos en una gran familia en la que podamos sentirnos y vivir como hermanos junto a todo lo creado; allí donde parecen acabadas las utopías y las esperanzas para nuestro mundo, Él quiere ser nuestra Paz e ilusionarnos para caminar hacia un mundo distinto que ya está gestándose entre nosotros. ¡Bendita visita de nuestro Dios en Cristo!</p><br><p>Estamos ya en la novena de Navidad. La Iglesia nos presenta los acontecimientos más importantes en torno al nacimiento de Jesús. Admirémonos ante la actuación portentosa de nuestro Dios a lo largo de los siglos para salvarnos, culminando en la venida de Cristo a través de esa criatura llena de gracia que es María. Realicemos las posadas como una ocasión para hacer memoria de todo esto y convocarnos como familia, para disponernos a celebrar, con gozo, la Navidad. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><br><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p>Paz y bien. En el itinerario del tiempo de adviento les comparto mi mensaje: ¡ VISITA A SU PUEBLO… !</p><p>Cuando Israel, concretamente Judá, donde se encuentra Belén, atraviesa una gran infidelidad y experimenta la derrota de su rey, Dios se procura un resto que se salvará y del que saldrá un Rey. Su origen es eterno, aludiendo a la dinastía de David, nacido en Belén, pero superándola definitivamente. El Rey futuro será Pastor de su pueblo con el poder de Dios, un poder universal. No sólo traerá la paz, sino que él será la Paz. Su nacimiento significa la presencia de Dios que vence la infidelidad del pueblo y lo convoca de todas las naciones. El signo será una madre que da a luz (Miqueas 5,2-5). Es la petición del salmista: restáuranos, que brille tu rostro y nos salve (Salmo 79).</p><br><p>María, portando ya en su seno a Jesús, es el signo cumplido anunciado por el profeta. La visitación que realiza a la familia de Juan el Bautista, Zacarías e Isabel, es la visita del Señor a su pueblo. María está íntimamente unida a esta visita salvadora, que tiene su continuidad en la visita a todos los hombres, como sucede en la vida de la Iglesia. María es la que ha creído y ha posibilitado que el Señor haga su obra en ella. Juan el Bautista, representante del pueblo expectante, se estremece ante la manifestación de Dios en Jesús que trae la salvación definitiva para la humanidad (Lucas 1,39-45).</p><br><p>Ya desde su encarnación, Cristo, de naturaleza divina, se ofrece como víctima. Es su oblación lo que nos santifica y salva, unida luego a la ofrenda de su cuerpo en la cruz, que da paso a su resurrección (Hebreos 10,5-10).</p><p>También ahora que, aun viviendo geográficamente cerca, nos hacemos cada vez más lejanos unos para otros; que se dificulta tanto la solidaridad y cunden los desequilibrios, aun en un mundo globalizado; cuando estamos tan interconectados en la era digital y cuesta tanto una comunicación de calidad que nos haga sentirnos hermanos y estimar la casa común…&nbsp;nuestro Dios nos responde haciéndose cercano, visitándonos, comunicándose y dándose en Jesús para que, en Él, nos sintamos familia.</p><br><p>María es el instrumento elegido para favorecer esa cercanía de Dios en Jesús y expresa las actitudes necesarias para que nosotros podamos hacer lo mismo: sencillez, apertura, capacidad de escucha, disponibilidad, servicio, situarse en salida, ser portadores de Cristo a todos, como ella lo llevó, comunicar las maravillas que, sentimos, está realizando el Señor en nosotros. Dichosos seremos, como ella, si creemos, porque, lo que dice el Señor, se cumple.&nbsp;</p><br><p>Es necesario tener la mente y el corazón abiertos para acoger la manifestación de Dios en Jesús. Al igual que los israelitas de su tiempo podemos tener ideas preconcebidas de Él que nos impidan acogerlo en toda su realidad. Allí donde pensamos en soluciones mágicas a nuestros problemas Él nos visita para que en su amor tengamos el ambiente para crecer; allí donde nos habituamos ya a la insolidaridad y los desequilibrios, Él quiere convocarnos en una gran familia en la que podamos sentirnos y vivir como hermanos junto a todo lo creado; allí donde parecen acabadas las utopías y las esperanzas para nuestro mundo, Él quiere ser nuestra Paz e ilusionarnos para caminar hacia un mundo distinto que ya está gestándose entre nosotros. ¡Bendita visita de nuestro Dios en Cristo!</p><br><p>Estamos ya en la novena de Navidad. La Iglesia nos presenta los acontecimientos más importantes en torno al nacimiento de Jesús. Admirémonos ante la actuación portentosa de nuestro Dios a lo largo de los siglos para salvarnos, culminando en la venida de Cristo a través de esa criatura llena de gracia que es María. Realicemos las posadas como una ocasión para hacer memoria de todo esto y convocarnos como familia, para disponernos a celebrar, con gozo, la Navidad. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><br><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>¡ESTEN ALEGRES!</title>
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			<pubDate>Fri, 10 Dec 2021 04:27:28 GMT</pubDate>
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			<itunes:subtitle>III Domingo de Adviento, 2021 Ciclo C</itunes:subtitle>
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			<description><![CDATA[<p>Paz y bien. En el itinerario del tiempo de adviento les comparto mi mensaje: <em>¡ ESTÉN ALEGRES… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>La intervención del Señor es causa de una alegría profunda para el pueblo. Se había sentido abandonado y castigado por su pecado, conquistado y deportado por sus enemigos. Pero el Señor interviene para restaurar su dignidad, cancela su condena, vence a sus enemigos y reina en medio del pueblo venciendo todo temor. Pueden estar tranquilos porque los defiende el Señor como un guerrero que salva, se goza y se complace en el pueblo restaurado, lo ama y hace fiesta (Sofonías 3,14-18). Hasta gritar de júbilo, porque el Señor se manifiesta grande (Isaías 12,2-3).</p><p>&nbsp;En el nuevo testamento se cumplen las expectativas de los profetas. El Mesías está a las puertas para restaurar plenamente al pueblo, no ya con medios humanos, sino con la acción del mismo Dios. Es la Buena Noticia que comunica Juan el Bautista, el precursor, invitando a una conversión, por el baño en el agua del Jordán, que disponga para acoger a Cristo, en el que se inaugura un bautismo de Espíritu Santo y fuego. Las actitudes necesarias para acogerlo van en torno al amor al prójimo que deriva, claro está, de la acogida de la acción de Dios en Jesús (Lucas 3,10-18).</p><p>&nbsp;</p><p>También San Pablo exhorta a los primeros cristianos a la alegría porque el Señor, su segunda venida, está cerca. Es ese el motivo de la esperanza que ilumina todo el actuar. Mientras llega ese día hay que estar libres de toda preocupación y ansiedad que puedan empañar el gozo y perturbar la paz (Filipenses 4,4-7).</p><p>&nbsp;</p><p>La alegría es fruto del reconocimiento de la acción del Señor que libera profundamente. Libera de la culpa personal y de las propias heridas que nos atenazan. Libera de la necesidad de satisfacer las expectativas de los demás, de ceder a los chantajes de la sociedad de consumo y a los imperativos de la moda y de plegarse acríticamente a las tendencias sociales. Libera del miedo y de la soledad en que nos sume el abandonar al mismo Dios buscando ídolos ridículos que nos alienan…</p><p>&nbsp;</p><p>Pero no se puede acoger la acción de Dios sin una disposición al cambio profundo de vida, de actitudes, de proyecto vital. Es lo que originó en nosotros, ya en los tiempos mesiánicos inaugurados por Cristo, el bautismo, don del Espíritu que nos incorporó a Cristo para morir con Él al mal y al pecado que causa muerte y renacer a la vida nueva. Brota de ahí una exigencia ética de compromiso con la justicia: compartir solidario con los más pobres, ruptura con la corrupción, apertura al encuentro fraterno....</p><p>&nbsp;</p><p>Solo el Señor es la causa de nuestra alegría. Todo temor es vencido cuando nos convencemos por fe de que Él reina en nosotros y avanza su reinado en nuestro mundo, que es la roca firme sobre la que podemos edificar nuestra vida, que es el único que nos ofrece la salvación, la vida plena que anhela nuestro corazón. Es la conciencia de ser amados por El y tratados con misericordia, de forma incondicional, lo que hace brotar la alegría, cuyos frutos son la seguridad de sabernos en sus manos, la paz y armonía con nosotros mismos y con el entorno, la comunión con Dios y con los demás.</p><p>&nbsp;</p><p>En verdad podemos decir con el Papa Francisco que “la alegría del Evangelio&nbsp;llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (EG 1).</p><p>&nbsp;</p><p>En este domingo&nbsp;“<em>gaudete</em>”, o de la alegría, se utiliza la vestimenta color rosa como signo de gozo porque ya está cerca el Señor. En la Corona de Adviento se enciende la vela rosada.&nbsp;Ojalá tengamos puesto el pasito y demás signos. Celebramos hoy a María que se apareció en Guadalupe, patrona de América. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p>Paz y bien. En el itinerario del tiempo de adviento les comparto mi mensaje: <em>¡ ESTÉN ALEGRES… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>La intervención del Señor es causa de una alegría profunda para el pueblo. Se había sentido abandonado y castigado por su pecado, conquistado y deportado por sus enemigos. Pero el Señor interviene para restaurar su dignidad, cancela su condena, vence a sus enemigos y reina en medio del pueblo venciendo todo temor. Pueden estar tranquilos porque los defiende el Señor como un guerrero que salva, se goza y se complace en el pueblo restaurado, lo ama y hace fiesta (Sofonías 3,14-18). Hasta gritar de júbilo, porque el Señor se manifiesta grande (Isaías 12,2-3).</p><p>&nbsp;En el nuevo testamento se cumplen las expectativas de los profetas. El Mesías está a las puertas para restaurar plenamente al pueblo, no ya con medios humanos, sino con la acción del mismo Dios. Es la Buena Noticia que comunica Juan el Bautista, el precursor, invitando a una conversión, por el baño en el agua del Jordán, que disponga para acoger a Cristo, en el que se inaugura un bautismo de Espíritu Santo y fuego. Las actitudes necesarias para acogerlo van en torno al amor al prójimo que deriva, claro está, de la acogida de la acción de Dios en Jesús (Lucas 3,10-18).</p><p>&nbsp;</p><p>También San Pablo exhorta a los primeros cristianos a la alegría porque el Señor, su segunda venida, está cerca. Es ese el motivo de la esperanza que ilumina todo el actuar. Mientras llega ese día hay que estar libres de toda preocupación y ansiedad que puedan empañar el gozo y perturbar la paz (Filipenses 4,4-7).</p><p>&nbsp;</p><p>La alegría es fruto del reconocimiento de la acción del Señor que libera profundamente. Libera de la culpa personal y de las propias heridas que nos atenazan. Libera de la necesidad de satisfacer las expectativas de los demás, de ceder a los chantajes de la sociedad de consumo y a los imperativos de la moda y de plegarse acríticamente a las tendencias sociales. Libera del miedo y de la soledad en que nos sume el abandonar al mismo Dios buscando ídolos ridículos que nos alienan…</p><p>&nbsp;</p><p>Pero no se puede acoger la acción de Dios sin una disposición al cambio profundo de vida, de actitudes, de proyecto vital. Es lo que originó en nosotros, ya en los tiempos mesiánicos inaugurados por Cristo, el bautismo, don del Espíritu que nos incorporó a Cristo para morir con Él al mal y al pecado que causa muerte y renacer a la vida nueva. Brota de ahí una exigencia ética de compromiso con la justicia: compartir solidario con los más pobres, ruptura con la corrupción, apertura al encuentro fraterno....</p><p>&nbsp;</p><p>Solo el Señor es la causa de nuestra alegría. Todo temor es vencido cuando nos convencemos por fe de que Él reina en nosotros y avanza su reinado en nuestro mundo, que es la roca firme sobre la que podemos edificar nuestra vida, que es el único que nos ofrece la salvación, la vida plena que anhela nuestro corazón. Es la conciencia de ser amados por El y tratados con misericordia, de forma incondicional, lo que hace brotar la alegría, cuyos frutos son la seguridad de sabernos en sus manos, la paz y armonía con nosotros mismos y con el entorno, la comunión con Dios y con los demás.</p><p>&nbsp;</p><p>En verdad podemos decir con el Papa Francisco que “la alegría del Evangelio&nbsp;llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (EG 1).</p><p>&nbsp;</p><p>En este domingo&nbsp;“<em>gaudete</em>”, o de la alegría, se utiliza la vestimenta color rosa como signo de gozo porque ya está cerca el Señor. En la Corona de Adviento se enciende la vela rosada.&nbsp;Ojalá tengamos puesto el pasito y demás signos. Celebramos hoy a María que se apareció en Guadalupe, patrona de América. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>¡PREPAREN EL CAMINO!</title>
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			<pubDate>Fri, 10 Dec 2021 04:18:00 GMT</pubDate>
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			<description><![CDATA[<p>Paz y bien. En el itinerario del tiempo de adviento les comparto mi mensaje: <em>¡ PREPAREN EL CAMINO… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>Junto a la liberación de Egipto, es la vuelta de los desterrados en Babilonia lo que centra la atención de Israel, por cuanto percibe estos acontecimientos como una gran intervención de Dios en su favor. Manifiesta así su gloria en los que regresan del destierro y, en ellos, quiere hacer brillar su presencia en el mundo, reunir a todos los pueblos, inaugurar una época de justicia y paz. Es descrito ese camino de vuelta con imágenes de transformación de la naturaleza: preparar, allanar caminos… &nbsp;En verdad Dios se acuerda del pueblo, manifiesta en él su gloria, su designio de amor y salvación (Baruc 5,1-9). Ha cambiado la suerte del pueblo que estaba en aflicción (Salmo 125).</p><p>&nbsp;</p><p>Lucas (3,1-6) retoma la imagen de preparar los caminos en la predicación de Juan el Bautista. Es una fuerte invitación a la conversión porque está a las puertas el Mesías. Juan el Bautista es uno de los personajes característicos de este tiempo de adviento por cuanto participa de las esperanzas de Israel y atisba el cumplimiento en Cristo. Es el precursor del Mesías. Se está cumpliendo el designio de salvación, y quiere que el pueblo esté bien dispuesto para acogerlo, prepare el camino de su manifestación.</p><p>&nbsp;</p><p>San Pablo habla a los Filipenses (1,4-6.811), ya con la perspectiva del Día de Cristo Jesús. Es necesario que nos dispongamos a recibirlo, en constante conversión, estando limpios e irreprochables, promoviendo la justicia y la paz, haciendo fructificar en nosotros su amor, que llevará a plenitud en su segunda venida.</p><p>&nbsp;</p><p>Es claro que la esperanza característica del adviento, lejos de evadirnos de la realidad, nos lleva a responsabilizarnos más de ella. Estar despiertos, era la invitación el domingo pasado, preparen el camino en este, son imágenes que denotan compromiso en un camino de esperanza. En una cultura que se refugia en lo inmanente y fragmentario ¡qué difícil mantener esta esperanza! ¡Qué difícil vivir el compromiso cuando ya se perdió la capacidad de esperar…!</p><p>&nbsp;</p><p>A la luz de la manifestación final de Cristo que esperamos es necesario un camino de conversión personal y comunitaria, siempre sostenido, para no perder la perspectiva que motiva nuestro vivir, estar disponibles y dispuestos para acogerlo en toda su grandeza. Preparar el camino de Jesús centrando nuestra vida en Cristo y compartiendo su misión de sanar y liberar; edificando juntos comunidades, desde los criterios evangélicos, en las que los pobres sean acogidos misericordiosamente; con un compromiso decidido y concreto por la justicia, la creación de una cultura de paz, la custodia de la casa común… Son los frutos de la era mesiánica ya comenzada en Cristo y deben ser los frutos que la iglesia ofrezca hoy. &nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Y todo esto, para que se manifieste la gloria de Dios y su deseo de hacernos partícipes de su vida, que nos ha ofrecido en Jesús, y que espera todavía el cumplimiento pleno en su segunda venida.&nbsp;El Señor quiere hacer ver en nosotros un signo de su manifestación amorosa para que nos sintamos todos invitados a esa grandeza que esperamos. Nos convoca, caminando con nosotros, a preparar juntos, ya desde ahora, el camino de su venida gloriosa Cristo en la que llevará a su plenitud nuestra realidad limitada que clama por su liberación.</p><p>&nbsp;</p><p>En el camino de adviento celebramos a María, la Inmaculada, preservada de todo mal en orden al designio salvífico de Dios. En ella vemos lo que es capaz de realizar la gracia de Dios en aquellos que se fían. Hemos celebrado también a Santa Bárbara. Nos unimos a la alegría de las parroquias y diaconías que celebran la fiesta patronal. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p>Paz y bien. En el itinerario del tiempo de adviento les comparto mi mensaje: <em>¡ PREPAREN EL CAMINO… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>Junto a la liberación de Egipto, es la vuelta de los desterrados en Babilonia lo que centra la atención de Israel, por cuanto percibe estos acontecimientos como una gran intervención de Dios en su favor. Manifiesta así su gloria en los que regresan del destierro y, en ellos, quiere hacer brillar su presencia en el mundo, reunir a todos los pueblos, inaugurar una época de justicia y paz. Es descrito ese camino de vuelta con imágenes de transformación de la naturaleza: preparar, allanar caminos… &nbsp;En verdad Dios se acuerda del pueblo, manifiesta en él su gloria, su designio de amor y salvación (Baruc 5,1-9). Ha cambiado la suerte del pueblo que estaba en aflicción (Salmo 125).</p><p>&nbsp;</p><p>Lucas (3,1-6) retoma la imagen de preparar los caminos en la predicación de Juan el Bautista. Es una fuerte invitación a la conversión porque está a las puertas el Mesías. Juan el Bautista es uno de los personajes característicos de este tiempo de adviento por cuanto participa de las esperanzas de Israel y atisba el cumplimiento en Cristo. Es el precursor del Mesías. Se está cumpliendo el designio de salvación, y quiere que el pueblo esté bien dispuesto para acogerlo, prepare el camino de su manifestación.</p><p>&nbsp;</p><p>San Pablo habla a los Filipenses (1,4-6.811), ya con la perspectiva del Día de Cristo Jesús. Es necesario que nos dispongamos a recibirlo, en constante conversión, estando limpios e irreprochables, promoviendo la justicia y la paz, haciendo fructificar en nosotros su amor, que llevará a plenitud en su segunda venida.</p><p>&nbsp;</p><p>Es claro que la esperanza característica del adviento, lejos de evadirnos de la realidad, nos lleva a responsabilizarnos más de ella. Estar despiertos, era la invitación el domingo pasado, preparen el camino en este, son imágenes que denotan compromiso en un camino de esperanza. En una cultura que se refugia en lo inmanente y fragmentario ¡qué difícil mantener esta esperanza! ¡Qué difícil vivir el compromiso cuando ya se perdió la capacidad de esperar…!</p><p>&nbsp;</p><p>A la luz de la manifestación final de Cristo que esperamos es necesario un camino de conversión personal y comunitaria, siempre sostenido, para no perder la perspectiva que motiva nuestro vivir, estar disponibles y dispuestos para acogerlo en toda su grandeza. Preparar el camino de Jesús centrando nuestra vida en Cristo y compartiendo su misión de sanar y liberar; edificando juntos comunidades, desde los criterios evangélicos, en las que los pobres sean acogidos misericordiosamente; con un compromiso decidido y concreto por la justicia, la creación de una cultura de paz, la custodia de la casa común… Son los frutos de la era mesiánica ya comenzada en Cristo y deben ser los frutos que la iglesia ofrezca hoy. &nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Y todo esto, para que se manifieste la gloria de Dios y su deseo de hacernos partícipes de su vida, que nos ha ofrecido en Jesús, y que espera todavía el cumplimiento pleno en su segunda venida.&nbsp;El Señor quiere hacer ver en nosotros un signo de su manifestación amorosa para que nos sintamos todos invitados a esa grandeza que esperamos. Nos convoca, caminando con nosotros, a preparar juntos, ya desde ahora, el camino de su venida gloriosa Cristo en la que llevará a su plenitud nuestra realidad limitada que clama por su liberación.</p><p>&nbsp;</p><p>En el camino de adviento celebramos a María, la Inmaculada, preservada de todo mal en orden al designio salvífico de Dios. En ella vemos lo que es capaz de realizar la gracia de Dios en aquellos que se fían. Hemos celebrado también a Santa Bárbara. Nos unimos a la alegría de las parroquias y diaconías que celebran la fiesta patronal. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>¡ESTEN DESPIERTOS!</title>
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			<pubDate>Fri, 10 Dec 2021 03:55:48 GMT</pubDate>
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			<description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. Comenzando un nuevo año litúrgico con el tiempo de adviento les comparto mi mensaje ¡Estén Despiertos<em>!</em></p><p>&nbsp;El pueblo de Israel mantuvo siempre viva la esperanza en un Mesías, un enviado de Dios que iniciaría un tiempo nuevo para el pueblo, un tiempo en justicia y derecho, en paz y bienestar. Había distintas tradiciones acerca de la procedencia de ese Mesías, Jeremías (13,14-16) lo entronca con David, el rey ideal para el pueblo. Estaban convencidos de su venida por cuanto era una promesa del mismo Dios. En ese contexto, el salmo 24 expresa al pueblo vuelto al Señor, en esperanza, pidiendo que le enseñe sus caminos y lo instruya en sus sendas, para caminar con lealtad y tener su salvación.</p><p>&nbsp;</p><p>El Mesías anunciado es Cristo, que ha inaugurado ya esa era mesiánica. Caminamos con la esperanza de que ya ha iniciado lo nuevo y definitivo, pero todavía no tenemos el Reino en plenitud. Los evangelistas nos hablan de la segunda venida de Cristo por medio de imágenes apocalípticas. No son anuncio de lo que sucederá en el futuro, sino que, se toman muchas veces, de lo que están viviendo hacia finales del siglo I. Vendrá el Hijo del hombre, vendrá de nuevo Cristo, con gran poder y majestad. Por la incertidumbre del día y la hora, es necesario estar despierto y mantenerse en pie (Lucas 21,25-28.34-36).&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Precisamente, ante la segunda venida de Cristo necesitamos fortalecernos internamente para presentarnos ante Él santos e irreprensibles, dice S. Pablo a los Tesalonicenses (3,12-4,2). Ante todo, el amor, el amor mutuo entre los cristianos y el amor a todos. Es lo que agrada a Dios, puesto que es su ser mismo, Amor.</p><p>&nbsp;</p><p>Los caminos de nuestro Dios son visibles y evidentes en Cristo, pero el mal todavía pretende embotar nuestra mente y llenarnos de agobios para insensibilizarnos. Vivir despiertos o vivir dormidos son imágenes de dos proyectos vitales, entre los cuales hay que optar. El que vive dormido se pierde la vida, pierde la conciencia de todo cuanto sucede, se incapacita para la relación con los demás y con Dios, queda encerrado en sí mismo. El que vive despierto capta la riqueza de la vida, está abierto a los demás y a Dios y es capaz de descubrir su presencia en todo cuanto acontece. Es equivalente a levantarse, mantenerse de pie, o estar sentado y acomodado en la vida. </p><p>&nbsp;</p><p>Estamos invitados, en este tiempo de adviento que comenzamos, a revivir la esperanza del pueblo de Israel, a renovar y ensanchar esa esperanza, por cuanto ya Cristo ha iniciado su cumplimiento, a hacer de esa esperanza el fundamento sólido de nuestra vida, la razón y el sentido para seguir caminando, con la certeza de que ya se está haciendo realidad entre nosotros. Los signos exteriores nos ayudan, la corona de adviento, el pasito, el árbol de navidad… </p><p>La paz y la justicia, el amor, sobre todo con los más desfavorecidos, son los frutos mesiánicos. Cada vez que los acogemos como regalo del Señor y los posibilitamos entre nosotros, sabemos y anunciamos que el Señor viene, está presente y está conduciendo nuestra historia a su plenitud. Por la fe, planteamos nuestra vida en apertura a Él que es nuestra paz. El que no vive despierto se pierde el paso de Cristo. Vivamos, entonces, despiertos, no solo para esperar su segunda venida, sino para gozar de todos los detalles maravillosos de la relación amorosa con Él en el presente.</p><p>&nbsp;</p><p>Hemos vivido la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe con el lema “Todos somos discípulos misioneros en salida”. Alrededor de mil personas, obispos, sacerdotes, consagrados y laicos, representantes de todos los países, reunidos sinodalmente, hemos hecho memoria de la Conferencia de Aparecida para reavivar el sueño misionero de la Iglesia. En esta semana siguiente estaremos reunidos también los obispos de Centroamérica. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><blockquote><br></blockquote><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. Comenzando un nuevo año litúrgico con el tiempo de adviento les comparto mi mensaje ¡Estén Despiertos<em>!</em></p><p>&nbsp;El pueblo de Israel mantuvo siempre viva la esperanza en un Mesías, un enviado de Dios que iniciaría un tiempo nuevo para el pueblo, un tiempo en justicia y derecho, en paz y bienestar. Había distintas tradiciones acerca de la procedencia de ese Mesías, Jeremías (13,14-16) lo entronca con David, el rey ideal para el pueblo. Estaban convencidos de su venida por cuanto era una promesa del mismo Dios. En ese contexto, el salmo 24 expresa al pueblo vuelto al Señor, en esperanza, pidiendo que le enseñe sus caminos y lo instruya en sus sendas, para caminar con lealtad y tener su salvación.</p><p>&nbsp;</p><p>El Mesías anunciado es Cristo, que ha inaugurado ya esa era mesiánica. Caminamos con la esperanza de que ya ha iniciado lo nuevo y definitivo, pero todavía no tenemos el Reino en plenitud. Los evangelistas nos hablan de la segunda venida de Cristo por medio de imágenes apocalípticas. No son anuncio de lo que sucederá en el futuro, sino que, se toman muchas veces, de lo que están viviendo hacia finales del siglo I. Vendrá el Hijo del hombre, vendrá de nuevo Cristo, con gran poder y majestad. Por la incertidumbre del día y la hora, es necesario estar despierto y mantenerse en pie (Lucas 21,25-28.34-36).&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Precisamente, ante la segunda venida de Cristo necesitamos fortalecernos internamente para presentarnos ante Él santos e irreprensibles, dice S. Pablo a los Tesalonicenses (3,12-4,2). Ante todo, el amor, el amor mutuo entre los cristianos y el amor a todos. Es lo que agrada a Dios, puesto que es su ser mismo, Amor.</p><p>&nbsp;</p><p>Los caminos de nuestro Dios son visibles y evidentes en Cristo, pero el mal todavía pretende embotar nuestra mente y llenarnos de agobios para insensibilizarnos. Vivir despiertos o vivir dormidos son imágenes de dos proyectos vitales, entre los cuales hay que optar. El que vive dormido se pierde la vida, pierde la conciencia de todo cuanto sucede, se incapacita para la relación con los demás y con Dios, queda encerrado en sí mismo. El que vive despierto capta la riqueza de la vida, está abierto a los demás y a Dios y es capaz de descubrir su presencia en todo cuanto acontece. Es equivalente a levantarse, mantenerse de pie, o estar sentado y acomodado en la vida. </p><p>&nbsp;</p><p>Estamos invitados, en este tiempo de adviento que comenzamos, a revivir la esperanza del pueblo de Israel, a renovar y ensanchar esa esperanza, por cuanto ya Cristo ha iniciado su cumplimiento, a hacer de esa esperanza el fundamento sólido de nuestra vida, la razón y el sentido para seguir caminando, con la certeza de que ya se está haciendo realidad entre nosotros. Los signos exteriores nos ayudan, la corona de adviento, el pasito, el árbol de navidad… </p><p>La paz y la justicia, el amor, sobre todo con los más desfavorecidos, son los frutos mesiánicos. Cada vez que los acogemos como regalo del Señor y los posibilitamos entre nosotros, sabemos y anunciamos que el Señor viene, está presente y está conduciendo nuestra historia a su plenitud. Por la fe, planteamos nuestra vida en apertura a Él que es nuestra paz. El que no vive despierto se pierde el paso de Cristo. Vivamos, entonces, despiertos, no solo para esperar su segunda venida, sino para gozar de todos los detalles maravillosos de la relación amorosa con Él en el presente.</p><p>&nbsp;</p><p>Hemos vivido la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe con el lema “Todos somos discípulos misioneros en salida”. Alrededor de mil personas, obispos, sacerdotes, consagrados y laicos, representantes de todos los países, reunidos sinodalmente, hemos hecho memoria de la Conferencia de Aparecida para reavivar el sueño misionero de la Iglesia. En esta semana siguiente estaremos reunidos también los obispos de Centroamérica. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><blockquote><br></blockquote><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>Sabrán que hay un profeta en medio de ellos </title>
			<itunes:title>Sabrán que hay un profeta en medio de ellos </itunes:title>
			<pubDate>Sat, 03 Jul 2021 03:50:48 GMT</pubDate>
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			<itunes:subtitle>Domingo XIV del tiempo ordinario </itunes:subtitle>
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			<description><![CDATA[<p><strong>PASTOREANDO: <em>¡ SABRÁN QUE HAY UN PROFETA EN MEDIO DE ELLOS… !</em></strong></p><p><strong><em>Mons. Bartolomé Buigues Oller</em></strong></p><p><strong><em>Obispo diocesano de Alajuela</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>El profeta Ezequiel (2,2-5) se siente impotente ante la envergadura de la misión que Dios le encarga en orden a la salvación de su pueblo. Es la acción del Espíritu la que lo levanta y lo fortalece para ser testimonio ante el pueblo, un pueblo rebelde que ha ofendido a Dios. Ezequiel está llamado a hacer resonar la voz de Yahvé, una palabra salvadora que que, sin duda, dará frutos. Su misión será difícil. Le conforta tan solo la presencia constante del Señor. Si no le escuchan, no será responsable de la suerte de los demás. El pueblo clama a Dios con el salmo 122: misericordia, a ti levantamos los ojos… </p><p>&nbsp;</p><p>Esa misma incomprensión experimenta el Profeta Jesús cuando llega a su tierra, Nazaret. Sus conciudadanos se quedan en la simple apariencia externa, no comprenden su realidad mesiánica, su envío de parte del Padre. La incredulidad impide la realización de los signos de Jesús en medio de ellos. Nuevamente el lamento, un profeta es incomprendido en su tierra, y lo triste es que, cerrándose a Él, se incapacitan para acoger la salvación que el Padre les ofrece en Cristo (Marcos 6,1-6).</p><p>&nbsp;</p><p>Pablo cuenta las revelaciones recibidas de Dios, pero, para evitar su soberbia, tiene un aguijón clavado en su carne. Probablemente es una enfermedad crónica molesta, quizá en la vista. Ha rogado a Dios que se lo quite, pero el Señor le dice que le basta su Gracia, la fuerza se realiza en la debilidad. Por eso presume de sus debilidades porque así reside en él la fuerza de Cristo. (2Corintios 12,7-10).</p><p>&nbsp;</p><p>En nuestra sociedad rara vez se espera algo más allá de la rutina de cada día. Tan sólo nos mueve la apariencia, el qué dirán, ser socialmente correctos. Estamos tallados por nuestros esquemas que nos encierran en las propias expectativas y nos incapacitan para ir más allá. El individualismo hace que cada uno busque su bienestar, en una actitud de indiferencia que evade la responsabilidad sobre los demás y nos deja en la soledad. Parece que todo se reduce a un disfrute pasajero y no queda ya lugar para la esperanza que ilumine y de sentido a nuestra vida.</p><p>&nbsp;</p><p>La Palabra del Señor quiere resonar con fuerza entre nosotros para sacarnos de ese círculo vicioso que nos agobia. Para que tomemos conciencia de nuestra realidad limitada, frágil, herida; de nuestro aislamiento que va enfriando nuestra capacidad de amar; de nuestra lejanía de Dios que nos deja reducidos a nuestra nada. Y quiere ensanchar nuestro horizonte para descubrir el designio de amor y salvación que el Señor está realizando, quiere ampliar nuestra mirada para reconocernos dignos hijos suyos, hermanos y solidarios en el caminar hacia Él; en el ámbito de su Gracia que, en nuestra debilidad, no abre a su Fuerza en nosotros.</p><p>&nbsp;</p><p>Y eso lo realiza el Señor a través de profetas a los que escoge y cautiva con su Palabra para que la proclamen en medio del pueblo y sean una señal clara que invite a la conversión, a volverse a Él. Somos hoy los profetas que el Señor escoge para seguir hablando a su pueblo, para que recobre la sensibilidad de la fe y pueda percibir tantos signos de su presencia amorosa. Él pone su Palabra en nuestro corazón para que, proclamándola, libere, convoque, abra a la esperanza de la plenitud que ha pensado para sus hijos. Todos deben saber que hay profetas del Señor en medio de ellos.</p><p>&nbsp;</p><p>Abrimos el mes de la juventud con la alegría de acoger a los jóvenes, suscitar su protagonismo e iniciativa, crear espacios de encuentro en los que se sientan esperados y puedan crecer. La Beata Sor María Romero interceda por nosotros, especialmente por la Vicaría Solís que la tiene por patrona. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p><strong>PASTOREANDO: <em>¡ SABRÁN QUE HAY UN PROFETA EN MEDIO DE ELLOS… !</em></strong></p><p><strong><em>Mons. Bartolomé Buigues Oller</em></strong></p><p><strong><em>Obispo diocesano de Alajuela</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>El profeta Ezequiel (2,2-5) se siente impotente ante la envergadura de la misión que Dios le encarga en orden a la salvación de su pueblo. Es la acción del Espíritu la que lo levanta y lo fortalece para ser testimonio ante el pueblo, un pueblo rebelde que ha ofendido a Dios. Ezequiel está llamado a hacer resonar la voz de Yahvé, una palabra salvadora que que, sin duda, dará frutos. Su misión será difícil. Le conforta tan solo la presencia constante del Señor. Si no le escuchan, no será responsable de la suerte de los demás. El pueblo clama a Dios con el salmo 122: misericordia, a ti levantamos los ojos… </p><p>&nbsp;</p><p>Esa misma incomprensión experimenta el Profeta Jesús cuando llega a su tierra, Nazaret. Sus conciudadanos se quedan en la simple apariencia externa, no comprenden su realidad mesiánica, su envío de parte del Padre. La incredulidad impide la realización de los signos de Jesús en medio de ellos. Nuevamente el lamento, un profeta es incomprendido en su tierra, y lo triste es que, cerrándose a Él, se incapacitan para acoger la salvación que el Padre les ofrece en Cristo (Marcos 6,1-6).</p><p>&nbsp;</p><p>Pablo cuenta las revelaciones recibidas de Dios, pero, para evitar su soberbia, tiene un aguijón clavado en su carne. Probablemente es una enfermedad crónica molesta, quizá en la vista. Ha rogado a Dios que se lo quite, pero el Señor le dice que le basta su Gracia, la fuerza se realiza en la debilidad. Por eso presume de sus debilidades porque así reside en él la fuerza de Cristo. (2Corintios 12,7-10).</p><p>&nbsp;</p><p>En nuestra sociedad rara vez se espera algo más allá de la rutina de cada día. Tan sólo nos mueve la apariencia, el qué dirán, ser socialmente correctos. Estamos tallados por nuestros esquemas que nos encierran en las propias expectativas y nos incapacitan para ir más allá. El individualismo hace que cada uno busque su bienestar, en una actitud de indiferencia que evade la responsabilidad sobre los demás y nos deja en la soledad. Parece que todo se reduce a un disfrute pasajero y no queda ya lugar para la esperanza que ilumine y de sentido a nuestra vida.</p><p>&nbsp;</p><p>La Palabra del Señor quiere resonar con fuerza entre nosotros para sacarnos de ese círculo vicioso que nos agobia. Para que tomemos conciencia de nuestra realidad limitada, frágil, herida; de nuestro aislamiento que va enfriando nuestra capacidad de amar; de nuestra lejanía de Dios que nos deja reducidos a nuestra nada. Y quiere ensanchar nuestro horizonte para descubrir el designio de amor y salvación que el Señor está realizando, quiere ampliar nuestra mirada para reconocernos dignos hijos suyos, hermanos y solidarios en el caminar hacia Él; en el ámbito de su Gracia que, en nuestra debilidad, no abre a su Fuerza en nosotros.</p><p>&nbsp;</p><p>Y eso lo realiza el Señor a través de profetas a los que escoge y cautiva con su Palabra para que la proclamen en medio del pueblo y sean una señal clara que invite a la conversión, a volverse a Él. Somos hoy los profetas que el Señor escoge para seguir hablando a su pueblo, para que recobre la sensibilidad de la fe y pueda percibir tantos signos de su presencia amorosa. Él pone su Palabra en nuestro corazón para que, proclamándola, libere, convoque, abra a la esperanza de la plenitud que ha pensado para sus hijos. Todos deben saber que hay profetas del Señor en medio de ellos.</p><p>&nbsp;</p><p>Abrimos el mes de la juventud con la alegría de acoger a los jóvenes, suscitar su protagonismo e iniciativa, crear espacios de encuentro en los que se sientan esperados y puedan crecer. La Beata Sor María Romero interceda por nosotros, especialmente por la Vicaría Solís que la tiene por patrona. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!</title>
			<itunes:title>¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!</itunes:title>
			<pubDate>Thu, 17 Jun 2021 20:26:55 GMT</pubDate>
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			<itunes:subtitle>Domingo 20 de junio 2021</itunes:subtitle>
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			<description><![CDATA[<p><strong>PASTOREANDO: <em>¡ HASTA EL VIENTO Y LAS AGUAS LE OBEDECEN… !</em></strong></p><p><strong><em>Monseñor Bartolomé Buigues Oller</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>Dios habla a Job en medio de la tormenta, según la forma clásica de las manifestaciones divinas. Él es Señor absoluto del universo, porque es su creador y lo dirige con sabiduría. Es así que, hasta el mar, visto como un poderío misterioso, es dominado por Dios, creador del cielo y la tierra, le impone leyes y fronteras. Todo un Dios poderoso se digna dirigir la palabra a su siervo Job y hasta discutir con él, invitándolo a que ensanche su corta visión para reconocerlo en toda su grandeza (Job 38,1.8-11). Ante el Señor enmudecen las olas del mar, dice el salmo 106.</p><p>&nbsp;</p><p>Cristo ha recibido del Padre el poder sobre toda la creación, sobre las fuerzas de la naturaleza. El mar en la literatura bíblica, por influencia de las literaturas primitivas, está relacionado con los enemigos de Dios. En él se ocultan los espíritus inmundos, las tinieblas. La consumación del Reino traerá consigo la desaparición del mar y sus peligros. Cristo consigue la victoria sobre el mar, sobre toda la creación. Manifiesta, así, su poder salvador (Marcos 4,35-40). Suscita la admiración de los discípulos, provoca interrogantes que les abren a la fe.</p><p>&nbsp;</p><p>Pablo nos invita a actuar por el apremio del amor de Cristo puesto que, por el bautismo, hemos muerto con Él para resucitar a una vida nueva. Nos ha ganado para Él, le pertenecemos. El que vive con Cristo es una creatura nueva. Juzgamos todo según el Espíritu, no según la carne. Todo es nuevo en el cristiano (2Corintios 5,14-17).</p><p>&nbsp;</p><p>Quizá hemos perdido bastante la capacidad de asombro, de percibir las cosas pequeñas en todo su relieve, al estar centrados y cegados por nuestros esquemas de grandeza. De sentir la cercanía confortadora de las personas por la autosuficiencia, pensando que nos bastamos a nosotros mismos. De percibir correctamente lo que va aconteciendo porque, encerrados en nuestro orgullo, no damos espacio a lo nuevo, no nos dejamos sorprender, nos da miedo abandonar la rutina, resistiéndonos a admitir que nos está matando…</p><p>&nbsp;</p><p>Seguir al Señor nos desinstala, nos invita a cruzar a la otra orilla y, justamente, en condiciones difíciles, al atardecer. Seguirle, es poner en Él toda nuestra confianza, aun en medio de huracanes y grandes olas. Es reconocer que, en torno a Él, se crea una comunidad que comparte vida y misión, en la misma barca. Todas nuestras expectativas se ven cuestionadas, surgen interrogantes, se rompen esquemas, se experimenta la crisis… Justamente, todo eso, nos permite mirar y acoger al Señor en toda su realidad, dejarle actuar y percibir su actuación en nosotros, que ensancha nuestra fe.</p><p>&nbsp;</p><p>No estamos solos ni abandonados a nuestra suerte en medio de tantas incertidumbres y fragilidades. Dejémonos cuestionar y admirar para recorrer el camino de la fe, despertar la presencia del Señor, compañero de camino en todos nuestros afanes. Sintámonos convocados a vivir la fraternidad en Cristo, en la Iglesia, que nos arropa, conforta, fortalece. Porque el Señor nos confía la misión de seguir calmando, en su nombre, tantos vientos y tempestades que pretenden deshumanizarnos, dividirnos, manipularnos cortar toda esperanza. Mirémosle a Él, invitemos a mirarlo y a subir juntos a su barca, cruzando sin miedo a la otra orilla, porque hasta el viento y las aguas le obedecen.</p><p>&nbsp;</p><p>La pandemia ha sido un escenario que nos ha permitido experimentar todo esto, como nos inspiró el Papa Francisco: juntos en la misma barca, solidarios, abiertos a Cristo, confiados en su amor que nos sostiene, para ser refugio de tantos que, sin fe, son como “náufragos” en las tempestades de la vida. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p><strong>PASTOREANDO: <em>¡ HASTA EL VIENTO Y LAS AGUAS LE OBEDECEN… !</em></strong></p><p><strong><em>Monseñor Bartolomé Buigues Oller</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>Dios habla a Job en medio de la tormenta, según la forma clásica de las manifestaciones divinas. Él es Señor absoluto del universo, porque es su creador y lo dirige con sabiduría. Es así que, hasta el mar, visto como un poderío misterioso, es dominado por Dios, creador del cielo y la tierra, le impone leyes y fronteras. Todo un Dios poderoso se digna dirigir la palabra a su siervo Job y hasta discutir con él, invitándolo a que ensanche su corta visión para reconocerlo en toda su grandeza (Job 38,1.8-11). Ante el Señor enmudecen las olas del mar, dice el salmo 106.</p><p>&nbsp;</p><p>Cristo ha recibido del Padre el poder sobre toda la creación, sobre las fuerzas de la naturaleza. El mar en la literatura bíblica, por influencia de las literaturas primitivas, está relacionado con los enemigos de Dios. En él se ocultan los espíritus inmundos, las tinieblas. La consumación del Reino traerá consigo la desaparición del mar y sus peligros. Cristo consigue la victoria sobre el mar, sobre toda la creación. Manifiesta, así, su poder salvador (Marcos 4,35-40). Suscita la admiración de los discípulos, provoca interrogantes que les abren a la fe.</p><p>&nbsp;</p><p>Pablo nos invita a actuar por el apremio del amor de Cristo puesto que, por el bautismo, hemos muerto con Él para resucitar a una vida nueva. Nos ha ganado para Él, le pertenecemos. El que vive con Cristo es una creatura nueva. Juzgamos todo según el Espíritu, no según la carne. Todo es nuevo en el cristiano (2Corintios 5,14-17).</p><p>&nbsp;</p><p>Quizá hemos perdido bastante la capacidad de asombro, de percibir las cosas pequeñas en todo su relieve, al estar centrados y cegados por nuestros esquemas de grandeza. De sentir la cercanía confortadora de las personas por la autosuficiencia, pensando que nos bastamos a nosotros mismos. De percibir correctamente lo que va aconteciendo porque, encerrados en nuestro orgullo, no damos espacio a lo nuevo, no nos dejamos sorprender, nos da miedo abandonar la rutina, resistiéndonos a admitir que nos está matando…</p><p>&nbsp;</p><p>Seguir al Señor nos desinstala, nos invita a cruzar a la otra orilla y, justamente, en condiciones difíciles, al atardecer. Seguirle, es poner en Él toda nuestra confianza, aun en medio de huracanes y grandes olas. Es reconocer que, en torno a Él, se crea una comunidad que comparte vida y misión, en la misma barca. Todas nuestras expectativas se ven cuestionadas, surgen interrogantes, se rompen esquemas, se experimenta la crisis… Justamente, todo eso, nos permite mirar y acoger al Señor en toda su realidad, dejarle actuar y percibir su actuación en nosotros, que ensancha nuestra fe.</p><p>&nbsp;</p><p>No estamos solos ni abandonados a nuestra suerte en medio de tantas incertidumbres y fragilidades. Dejémonos cuestionar y admirar para recorrer el camino de la fe, despertar la presencia del Señor, compañero de camino en todos nuestros afanes. Sintámonos convocados a vivir la fraternidad en Cristo, en la Iglesia, que nos arropa, conforta, fortalece. Porque el Señor nos confía la misión de seguir calmando, en su nombre, tantos vientos y tempestades que pretenden deshumanizarnos, dividirnos, manipularnos cortar toda esperanza. Mirémosle a Él, invitemos a mirarlo y a subir juntos a su barca, cruzando sin miedo a la otra orilla, porque hasta el viento y las aguas le obedecen.</p><p>&nbsp;</p><p>La pandemia ha sido un escenario que nos ha permitido experimentar todo esto, como nos inspiró el Papa Francisco: juntos en la misma barca, solidarios, abiertos a Cristo, confiados en su amor que nos sostiene, para ser refugio de tantos que, sin fe, son como “náufragos” en las tempestades de la vida. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>Cuerpo entregado... sangre derramada</title>
			<itunes:title>Cuerpo entregado... sangre derramada</itunes:title>
			<pubDate>Sun, 06 Jun 2021 21:15:41 GMT</pubDate>
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			<description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;text-align:justify;line-height:normal"><br></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;text-align:justify;line-height:normal"><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;text-align:justify;line-height:normal"><br></p><p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;text-align:justify;line-height:normal"><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>¡ÁMENSE, COMO YO LOS HE AMADO…!</title>
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			<pubDate>Sat, 08 May 2021 13:20:03 GMT</pubDate>
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			<itunes:subtitle>Mensaje para la VI Semana del Tiempo de Pascua</itunes:subtitle>
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			<description><![CDATA[<h3><strong>PASTOREANDO:&nbsp;<em>¡ ÁMENSE, COMO YO LOS HE AMADO… !</em></strong></h3><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller </p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. En la alegría de la pascua les comparto mi mensaje: <em>¡ ÁMENSE, COMO YO LOS HE AMADO… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>En el discurso de despedida de Cristo Resucitado que va al Padre, Juan (15,9-17) insiste en su “permanencia” entre sus discípulos, actuales y futuros. Por eso, la tristeza inicial de la separación, se torna en gozo por la presencia constante de Cristo hecha posible por el amor que se tienen entre ellos, y que se convierte en el único mandamiento nuevo: como yo los he amado. Un mismo amor abarca al Padre, al Hijo y a los suyos. Esa permanencia de Jesús los vincula como amigos, aquellos por los que ha dado su vida, a quienes ha revelado al Padre, los que ha elegido y destinado a dar fruto.</p><p>&nbsp;</p><p>El Espíritu que conduce a la Iglesia naciente va profundizando la comprensión del misterio de Cristo y de su alcance universal. Llamado a entrar en casa de paganos, prohibido para un judío, Pedro experimenta que también sobre Cornelio y su familia desciende el Espíritu como en Pentecostés y produce sus frutos, el don de lenguas, la apertura a la fe. Comprenden que Dios, en Cristo, quiere salvar a todos sin distinción. También los paganos están llamados a la fe y reciben el bautismo, agregándose a la Iglesia (Hechos 10,25-26.34-35.44-48). El Señor se acordó de su misericordia y su fidelidad (Salmo 97)</p><p>&nbsp;</p><p>Por el amor se establece una comunión profunda con Dios, un conocimiento vital. Él nos ha amado hasta el extremo en Jesús ofreciéndonos compartir su misma Vida. Ha tenido la iniciativa en el amor y posibilita que nos amemos, operándose en nosotros un nacimiento sobrenatural, prolongando en nosotros la Vida de Jesús (1Juan 4,7-10). </p><p>&nbsp;</p><p>El amor es una de las palabras más utilizadas y más manipuladas en nuestra sociedad. Se propone en todas partes como el secreto de la felicidad que ambicionamos, por eso es un anzuelo al servicio de intereses consumistas, ideológicos, partidistas…&nbsp;Unido esto a las heridas que tenemos por carencias afectivas, forma, a veces, un cóctel perverso que nos lleva a colmar a cualquier precio nuestras insatisfacciones con sucedáneos de amor y abandonar la búsqueda del auténtico amor que es el que nos realiza.</p><p>&nbsp;</p><p>Nuestro Dios Amor ha tenido la iniciativa de proyectarse en nosotros haciéndonos semejantes a Él, capaces de amar. Por el amor sabemos que estamos en Dios y Dios en nosotros, que hemos nacido de Él y compartimos su misma Vida. Un Amor incondicional y misericordioso que, en Cristo, se ha entregado hasta el extremo para vencer en nosotros el egoísmo, el mal que nos causa muerte. El amor de Dios en nosotros nos abre a la alegría, a la comunión con Él permaneciendo en su amor, entrando en su intimidad como amigos, a la comunión con los demás hasta entregarnos por ellos que es el signo característico de sus discípulos.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>El Espíritu es el Amor de Dios que se hace íntimo en nuestros corazones. En el bautismo nos incorporó a Cristo para tener su misma Vida que es Amor, para originar la comunión entre todos los que le seguimos. El amor vence todas las diferencias de raza, lengua, religión, en él todos nos sentimos profundamente hermanos y podemos reconocernos habitados por el mismo Dios. Si no ponemos obstáculo, el amor se difunde de nosotros a todos, transformando nuestro entorno. No hay ningún otro distintivo evidente para los seguidores de Cristo, el que ha entregado su vida por nosotros porque nos considera sus amigos, que el amor: ámense unos a otros como yo los he amado.</p><p><em>&nbsp;</em></p><p>Hemos celebrado a María en su advocación de los Desamparados y los 50 años de la parroquia de La Guácima. Seguimos unidos al Papa Francisco en la maratón de oración con el rosario por el final de la pandemia. Extremamos el cuidado en estos días en que están muy altos los contagios en nuestro país. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><br><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller </p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<h3><strong>PASTOREANDO:&nbsp;<em>¡ ÁMENSE, COMO YO LOS HE AMADO… !</em></strong></h3><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller </p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. En la alegría de la pascua les comparto mi mensaje: <em>¡ ÁMENSE, COMO YO LOS HE AMADO… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>En el discurso de despedida de Cristo Resucitado que va al Padre, Juan (15,9-17) insiste en su “permanencia” entre sus discípulos, actuales y futuros. Por eso, la tristeza inicial de la separación, se torna en gozo por la presencia constante de Cristo hecha posible por el amor que se tienen entre ellos, y que se convierte en el único mandamiento nuevo: como yo los he amado. Un mismo amor abarca al Padre, al Hijo y a los suyos. Esa permanencia de Jesús los vincula como amigos, aquellos por los que ha dado su vida, a quienes ha revelado al Padre, los que ha elegido y destinado a dar fruto.</p><p>&nbsp;</p><p>El Espíritu que conduce a la Iglesia naciente va profundizando la comprensión del misterio de Cristo y de su alcance universal. Llamado a entrar en casa de paganos, prohibido para un judío, Pedro experimenta que también sobre Cornelio y su familia desciende el Espíritu como en Pentecostés y produce sus frutos, el don de lenguas, la apertura a la fe. Comprenden que Dios, en Cristo, quiere salvar a todos sin distinción. También los paganos están llamados a la fe y reciben el bautismo, agregándose a la Iglesia (Hechos 10,25-26.34-35.44-48). El Señor se acordó de su misericordia y su fidelidad (Salmo 97)</p><p>&nbsp;</p><p>Por el amor se establece una comunión profunda con Dios, un conocimiento vital. Él nos ha amado hasta el extremo en Jesús ofreciéndonos compartir su misma Vida. Ha tenido la iniciativa en el amor y posibilita que nos amemos, operándose en nosotros un nacimiento sobrenatural, prolongando en nosotros la Vida de Jesús (1Juan 4,7-10). </p><p>&nbsp;</p><p>El amor es una de las palabras más utilizadas y más manipuladas en nuestra sociedad. Se propone en todas partes como el secreto de la felicidad que ambicionamos, por eso es un anzuelo al servicio de intereses consumistas, ideológicos, partidistas…&nbsp;Unido esto a las heridas que tenemos por carencias afectivas, forma, a veces, un cóctel perverso que nos lleva a colmar a cualquier precio nuestras insatisfacciones con sucedáneos de amor y abandonar la búsqueda del auténtico amor que es el que nos realiza.</p><p>&nbsp;</p><p>Nuestro Dios Amor ha tenido la iniciativa de proyectarse en nosotros haciéndonos semejantes a Él, capaces de amar. Por el amor sabemos que estamos en Dios y Dios en nosotros, que hemos nacido de Él y compartimos su misma Vida. Un Amor incondicional y misericordioso que, en Cristo, se ha entregado hasta el extremo para vencer en nosotros el egoísmo, el mal que nos causa muerte. El amor de Dios en nosotros nos abre a la alegría, a la comunión con Él permaneciendo en su amor, entrando en su intimidad como amigos, a la comunión con los demás hasta entregarnos por ellos que es el signo característico de sus discípulos.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>El Espíritu es el Amor de Dios que se hace íntimo en nuestros corazones. En el bautismo nos incorporó a Cristo para tener su misma Vida que es Amor, para originar la comunión entre todos los que le seguimos. El amor vence todas las diferencias de raza, lengua, religión, en él todos nos sentimos profundamente hermanos y podemos reconocernos habitados por el mismo Dios. Si no ponemos obstáculo, el amor se difunde de nosotros a todos, transformando nuestro entorno. No hay ningún otro distintivo evidente para los seguidores de Cristo, el que ha entregado su vida por nosotros porque nos considera sus amigos, que el amor: ámense unos a otros como yo los he amado.</p><p><em>&nbsp;</em></p><p>Hemos celebrado a María en su advocación de los Desamparados y los 50 años de la parroquia de La Guácima. Seguimos unidos al Papa Francisco en la maratón de oración con el rosario por el final de la pandemia. Extremamos el cuidado en estos días en que están muy altos los contagios en nuestro país. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><br><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller </p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>Permanezcan en mi para dar fruto</title>
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			<pubDate>Sat, 01 May 2021 04:39:11 GMT</pubDate>
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			<description><![CDATA[<h3><strong>PASTOREANDO:&nbsp;<em>¡ PERMANEZCAN EN MÍ PARA DAR FRUTO… !</em></strong></h3><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller</p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. En la alegría de la pascua les comparto mi mensaje: <em>¡ PERMANEZCAN EN MÍ PARA DAR FRUTO… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>La imagen de la viña, utilizada ya en el antiguo testamento para representar la relación de Dios con su pueblo, es asumida por Juan (15,1-8) para expresar la unidad vital de los discípulos con Cristo. Unidos a Él, permaneciendo en Él, incluso después de que va al Padre, tenemos vida abundante y podemos dar fruto. Cortados, separados de Él, solo hay muerte, como los sarmientos secos. Es una imagen que ilustra también la comunión que origina Cristo entre todos los que participan en su Vida. Los frutos de los discípulos son la gloria del Padre. Me hará vivir para Él, decimos con el salmo 21.</p><p>&nbsp;</p><p>Pablo, el perseguidor de la Iglesia, por una experiencia fuerte de encuentro con el Señor, se ha convertido en testigo de su resurrección, instrumento elegido para la expansión de la Buena Noticia. Necesita también el reconocimiento de los apóstoles, de la Iglesia naciente, y la consigue en Jerusalén. Aun en medio de incomprensiones, la Iglesia gozaba de paz, se iba construyendo, progresaba en la fidelidad al Señor y se multiplicaba animada por el Espíritu Santo (Hechos 9,26-31).</p><p>&nbsp;</p><p>En su primera carta, Juan (3,18-24) reafirma la exigencia de un amor sincero que no se contente solo con palabras. El amor autentico no puede darse, sino en los que se mueven en la influencia del Dios verdadero. El que vive así, se manifiesta con una confianza total. En definitiva, lo fundamental es creer en el Hijo, en Jesús y amarnos unos a otros.</p><p>&nbsp;</p><p>¿Qué frutos brotan de unas instancias sociales autocentradas y tan satisfechas de sí mismas que rechazan cualquier referencia trascendente? En un tiempo se pensaba que, con los avances de la ciencia y la técnica, de la institucionalidad democrática y legal íbamos a hacer un mundo mejor. Sin embargo, tenemos hoy la dura constatación, acrecentada con la pandemia, de que aumenta la pobreza, la desigualdad, que la democracia está erosionada por ideologías y populismos, que ciertas leyes van incluso contra la vida…</p><p>&nbsp;</p><p>Todos los esfuerzos humanos quedan en nada si no están unidos a la verdadera savia vital que es Cristo. Sólo de Él nos viene la Vida, sólo en Él subsistimos y podemos dar fruto abundante. Miremos nuestra vida en clave del cuidado que nos da siempre nuestro Padre Dios, el viñador, incluso cuando nos poda para que demos más fruto. Permanezcamos unidos a Cristo aceptando que Él permanezca en nosotros. De esa forma descubriremos el horizonte de la comunión, de la fraternidad verdadera que brota de la unidad en Cristo. Eso es nuestra Iglesia.</p><p>&nbsp;</p><p>No se entra en la comunión eclesial por ambición propia, sino por elección del Señor, experimentada en un encuentro que nos vincula íntimamente con Él para participar de su Vida. Y por el reconocimiento de la misma Iglesia, al ver los signos que manifiestan lo anterior. Injertados en Cristo como los sarmientos en la vida y reconociéndonos todos en la participación de la misa savia vital que es Él. Profundamente hermanos en Cristo, hijos de Dios en el Hijo. Invitados a dar los frutos del Reino que ya ha comenzado y quiere despuntar más entre nosotros, para que brille el designio de nuestro Dios de salvarnos y llevar a plenitud su creación. Permanezcamos en Cristo para dar frutos abundantes de vida.</p><p>&nbsp;</p><p>Celebramos, con especial solemnidad este año, a San José obrero, pidiendo su intercesión por todos los trabajadores, y para que todos encuentren un trabajo digno. Nos unimos a la petición del Papa Francisco de realizar una maratón de oración, en este mes de mayo, promoviendo el rezo del Rosario para invocar el fin de la pandemia. El Señor les bendiga junto a sus familias. </p><br><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller</p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p><em>&nbsp;</em></p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<h3><strong>PASTOREANDO:&nbsp;<em>¡ PERMANEZCAN EN MÍ PARA DAR FRUTO… !</em></strong></h3><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller</p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. En la alegría de la pascua les comparto mi mensaje: <em>¡ PERMANEZCAN EN MÍ PARA DAR FRUTO… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>La imagen de la viña, utilizada ya en el antiguo testamento para representar la relación de Dios con su pueblo, es asumida por Juan (15,1-8) para expresar la unidad vital de los discípulos con Cristo. Unidos a Él, permaneciendo en Él, incluso después de que va al Padre, tenemos vida abundante y podemos dar fruto. Cortados, separados de Él, solo hay muerte, como los sarmientos secos. Es una imagen que ilustra también la comunión que origina Cristo entre todos los que participan en su Vida. Los frutos de los discípulos son la gloria del Padre. Me hará vivir para Él, decimos con el salmo 21.</p><p>&nbsp;</p><p>Pablo, el perseguidor de la Iglesia, por una experiencia fuerte de encuentro con el Señor, se ha convertido en testigo de su resurrección, instrumento elegido para la expansión de la Buena Noticia. Necesita también el reconocimiento de los apóstoles, de la Iglesia naciente, y la consigue en Jerusalén. Aun en medio de incomprensiones, la Iglesia gozaba de paz, se iba construyendo, progresaba en la fidelidad al Señor y se multiplicaba animada por el Espíritu Santo (Hechos 9,26-31).</p><p>&nbsp;</p><p>En su primera carta, Juan (3,18-24) reafirma la exigencia de un amor sincero que no se contente solo con palabras. El amor autentico no puede darse, sino en los que se mueven en la influencia del Dios verdadero. El que vive así, se manifiesta con una confianza total. En definitiva, lo fundamental es creer en el Hijo, en Jesús y amarnos unos a otros.</p><p>&nbsp;</p><p>¿Qué frutos brotan de unas instancias sociales autocentradas y tan satisfechas de sí mismas que rechazan cualquier referencia trascendente? En un tiempo se pensaba que, con los avances de la ciencia y la técnica, de la institucionalidad democrática y legal íbamos a hacer un mundo mejor. Sin embargo, tenemos hoy la dura constatación, acrecentada con la pandemia, de que aumenta la pobreza, la desigualdad, que la democracia está erosionada por ideologías y populismos, que ciertas leyes van incluso contra la vida…</p><p>&nbsp;</p><p>Todos los esfuerzos humanos quedan en nada si no están unidos a la verdadera savia vital que es Cristo. Sólo de Él nos viene la Vida, sólo en Él subsistimos y podemos dar fruto abundante. Miremos nuestra vida en clave del cuidado que nos da siempre nuestro Padre Dios, el viñador, incluso cuando nos poda para que demos más fruto. Permanezcamos unidos a Cristo aceptando que Él permanezca en nosotros. De esa forma descubriremos el horizonte de la comunión, de la fraternidad verdadera que brota de la unidad en Cristo. Eso es nuestra Iglesia.</p><p>&nbsp;</p><p>No se entra en la comunión eclesial por ambición propia, sino por elección del Señor, experimentada en un encuentro que nos vincula íntimamente con Él para participar de su Vida. Y por el reconocimiento de la misma Iglesia, al ver los signos que manifiestan lo anterior. Injertados en Cristo como los sarmientos en la vida y reconociéndonos todos en la participación de la misa savia vital que es Él. Profundamente hermanos en Cristo, hijos de Dios en el Hijo. Invitados a dar los frutos del Reino que ya ha comenzado y quiere despuntar más entre nosotros, para que brille el designio de nuestro Dios de salvarnos y llevar a plenitud su creación. Permanezcamos en Cristo para dar frutos abundantes de vida.</p><p>&nbsp;</p><p>Celebramos, con especial solemnidad este año, a San José obrero, pidiendo su intercesión por todos los trabajadores, y para que todos encuentren un trabajo digno. Nos unimos a la petición del Papa Francisco de realizar una maratón de oración, en este mes de mayo, promoviendo el rezo del Rosario para invocar el fin de la pandemia. El Señor les bendiga junto a sus familias. </p><br><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller</p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p><em>&nbsp;</em></p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>El Buen Pastor da la vida por las ovejas</title>
			<itunes:title>El Buen Pastor da la vida por las ovejas</itunes:title>
			<pubDate>Fri, 23 Apr 2021 20:47:51 GMT</pubDate>
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			<itunes:subtitle>IV Domingo del Tiempo de Pascua</itunes:subtitle>
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			<description><![CDATA[<h3><strong><em>¡ EL BUEN PASTOR DA LA VIDA POR LAS OVEJAS… !</em></strong></h3><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller -Obispo diocesano de Alajuela- </p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. En la alegría de la pascua les comparto mi mensaje: <em>¡ EL BUEN PASTOR DA LA VIDA POR LAS OVEJAS… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>Uno de los títulos que se le dan al Señor Resucitado es el de buen Pastor, en el capítulo 10,11-18 de Juan. Así se proclama Jesús, con ese “yo soy”, que alude a la presentación de Dios en el éxodo. A diferencia del asalariado, al que no le importan las ovejas, y las deja a merced del lobo, que hace estragos y las dispersa, hay un conocimiento mutuo entre Él y las ovejas similar al que tiene con el Padre, que le lleva a dar la vida por ellas. Su objetivo es atraer, convocar a todas las ovejas para que haya un solo rebaño y un solo pastor. Para ello entregará su vida, unido al designio salvífico del Padre, para recuperarla, dando vida abundante a los que le siguen.</p><p>&nbsp;</p><p>La iglesia es perseguida a causa de la proclamación del poder salvífico del nombre de Jesús. No se trata sólo de la curación del enfermo, sino que posee un carácter universal e ilimitado pues, por la resurrección, Cristo se ha convertido en piedra angular, centro, cimiento y fuente de toda salvación. Así lo expresa también el salmo 117 manifestando el gozo ante el día que actúo el Padre resucitando a Cristo. Curioso el contraste entre las autoridades que persiguen y el pueblo que acepta y cree (Hechos 4,8-12).</p><p>&nbsp;</p><p>En Cristo, el Padre nos ha demostrado un amor tan grande, que nos llama a ser sus hijos. Es la verdad que el mundo no reconoce porque no lo ha reconocido a Él. De momento, vivimos esa realidad en la limitación de la vida presente, pero un día se manifestará en toda su grandeza cuando lo veamos tal cual es. La vida del creyente es un acercamiento progresivo al Padre por una unión cada vez más perfecta con Jesús (1Juan 3,1-2).</p><p>&nbsp;</p><p>Muchos líderes se nos ofrecen para ayudarnos y solucionar problemas, sobre todo en el contexto de las campañas políticas. Junto con el altruismo y deseo de servir, existe en ellos bastante de proyección personal, de ambición de poder, y, en algunos casos, de enriquecimiento propio, en la posibilidad de ciertos mecanismos de corrupción. Piden el voto para servir al pueblo, pero, lo que hacen, en ocasiones, es servirse de la confianza del pueblo en beneficio propio defraudando a los que les han votado. ¿Hasta qué punto estarían dispuestos a entregarse por aquellos a los que representan?</p><p>&nbsp;</p><p>La relación que establecemos con Cristo es similar a la de un buen pastor con sus ovejas. Ante todo, de conocimiento vivencial por vía del amor que crea una vinculación mutua intensa, especial. Nos sentimos convocados por Él y, por lo tanto, formamos, en Él, una sola familia, incluso los que antes estaban alejados y dispersos. Sentimos que Él ha dado su Vida por nosotros para rescatarnos del mal que nos causa muerte y regalarnos la misma Vida divina, cumpliendo así el designio del Padre de salvarnos…</p><p>&nbsp;</p><p>Sólo en Cristo tenemos salvación y, paradójicamente, por su ofrenda amorosa hasta la muerte en cruz. Otros nos ofrecen caminos grandilocuentes en lo humano que no son más que sucedáneos y acaban esclavizándonos. Cristo ha cargado sobre sí el mal que nos oprime, eliminando su fuerza destructiva, y nos ha ganado para el Padre, haciéndonos, en Él, dignos hijos suyos, uniéndonos en comunión que vence toda división y dispersión, haciéndonos mensajeros de sanación y liberación en su Nombre. Ya sentimos la dicha y la plenitud que ello comporta. Un día, nos encontraremos con Él cara a cara y le veremos tal cual es. Le pertenecemos, porque ha dado la vida por nosotros.</p><p><em>&nbsp;</em></p><p>Celebramos este domingo la Jornada Mundial de oración por las vocaciones. El Papa Francisco nos ha dirigido su mensaje titulado: San José: el sueño de la vocación. Respondamos al Señor en la vocación a la que nos llama. Oremos, acojamos y acompañemos las distintas vocaciones que envía a la iglesia. El Señor les bendiga junto a sus familias.&nbsp;</p><br><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller T.C. </p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<h3><strong><em>¡ EL BUEN PASTOR DA LA VIDA POR LAS OVEJAS… !</em></strong></h3><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller -Obispo diocesano de Alajuela- </p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. En la alegría de la pascua les comparto mi mensaje: <em>¡ EL BUEN PASTOR DA LA VIDA POR LAS OVEJAS… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>Uno de los títulos que se le dan al Señor Resucitado es el de buen Pastor, en el capítulo 10,11-18 de Juan. Así se proclama Jesús, con ese “yo soy”, que alude a la presentación de Dios en el éxodo. A diferencia del asalariado, al que no le importan las ovejas, y las deja a merced del lobo, que hace estragos y las dispersa, hay un conocimiento mutuo entre Él y las ovejas similar al que tiene con el Padre, que le lleva a dar la vida por ellas. Su objetivo es atraer, convocar a todas las ovejas para que haya un solo rebaño y un solo pastor. Para ello entregará su vida, unido al designio salvífico del Padre, para recuperarla, dando vida abundante a los que le siguen.</p><p>&nbsp;</p><p>La iglesia es perseguida a causa de la proclamación del poder salvífico del nombre de Jesús. No se trata sólo de la curación del enfermo, sino que posee un carácter universal e ilimitado pues, por la resurrección, Cristo se ha convertido en piedra angular, centro, cimiento y fuente de toda salvación. Así lo expresa también el salmo 117 manifestando el gozo ante el día que actúo el Padre resucitando a Cristo. Curioso el contraste entre las autoridades que persiguen y el pueblo que acepta y cree (Hechos 4,8-12).</p><p>&nbsp;</p><p>En Cristo, el Padre nos ha demostrado un amor tan grande, que nos llama a ser sus hijos. Es la verdad que el mundo no reconoce porque no lo ha reconocido a Él. De momento, vivimos esa realidad en la limitación de la vida presente, pero un día se manifestará en toda su grandeza cuando lo veamos tal cual es. La vida del creyente es un acercamiento progresivo al Padre por una unión cada vez más perfecta con Jesús (1Juan 3,1-2).</p><p>&nbsp;</p><p>Muchos líderes se nos ofrecen para ayudarnos y solucionar problemas, sobre todo en el contexto de las campañas políticas. Junto con el altruismo y deseo de servir, existe en ellos bastante de proyección personal, de ambición de poder, y, en algunos casos, de enriquecimiento propio, en la posibilidad de ciertos mecanismos de corrupción. Piden el voto para servir al pueblo, pero, lo que hacen, en ocasiones, es servirse de la confianza del pueblo en beneficio propio defraudando a los que les han votado. ¿Hasta qué punto estarían dispuestos a entregarse por aquellos a los que representan?</p><p>&nbsp;</p><p>La relación que establecemos con Cristo es similar a la de un buen pastor con sus ovejas. Ante todo, de conocimiento vivencial por vía del amor que crea una vinculación mutua intensa, especial. Nos sentimos convocados por Él y, por lo tanto, formamos, en Él, una sola familia, incluso los que antes estaban alejados y dispersos. Sentimos que Él ha dado su Vida por nosotros para rescatarnos del mal que nos causa muerte y regalarnos la misma Vida divina, cumpliendo así el designio del Padre de salvarnos…</p><p>&nbsp;</p><p>Sólo en Cristo tenemos salvación y, paradójicamente, por su ofrenda amorosa hasta la muerte en cruz. Otros nos ofrecen caminos grandilocuentes en lo humano que no son más que sucedáneos y acaban esclavizándonos. Cristo ha cargado sobre sí el mal que nos oprime, eliminando su fuerza destructiva, y nos ha ganado para el Padre, haciéndonos, en Él, dignos hijos suyos, uniéndonos en comunión que vence toda división y dispersión, haciéndonos mensajeros de sanación y liberación en su Nombre. Ya sentimos la dicha y la plenitud que ello comporta. Un día, nos encontraremos con Él cara a cara y le veremos tal cual es. Le pertenecemos, porque ha dado la vida por nosotros.</p><p><em>&nbsp;</em></p><p>Celebramos este domingo la Jornada Mundial de oración por las vocaciones. El Papa Francisco nos ha dirigido su mensaje titulado: San José: el sueño de la vocación. Respondamos al Señor en la vocación a la que nos llama. Oremos, acojamos y acompañemos las distintas vocaciones que envía a la iglesia. El Señor les bendiga junto a sus familias.&nbsp;</p><br><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller T.C. </p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>Les abrió el entendimiento para reconocerlo</title>
			<itunes:title>Les abrió el entendimiento para reconocerlo</itunes:title>
			<pubDate>Wed, 21 Apr 2021 14:11:24 GMT</pubDate>
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			<itunes:subtitle>III Domingo de Pascua </itunes:subtitle>
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			<description><![CDATA[<h2><strong><em>¡ LES ABRIÓ EL ENTENDIMIENTO PARA RECONOCERLO… !</em></strong></h2><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. En la alegría de la pascua les comparto mi mensaje: <em>¡ LES ABRIÓ EL ENTENDIMIENTO PARA RECONOCERLO… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>Los apóstoles, testigos autorizados de la resurrección, nos cuentan, a través de experiencias de vida, cómo descubrieron a Cristo resucitado. Cuando estaban reunidos sentían la paz que sólo Cristo les podía dar. El Señor ayuda en su incredulidad y les hace descubrir el sentido de su pasión, el encuentro con sus llagas que son signo de su amor entregado. Van comprendiendo las Escrituras y aceptan esos acontecimientos en el designio de salvación de Dios. Cuando se reúnen en la comida fraterna, la eucaristía, lo descubren vivo entre ellos y se sienten enviados a predicar la reconciliación, el perdón, la vida nueva que brota de su Resurrección (Lucas 24,35-48). </p><p>&nbsp;</p><p>El kerigma es la proclamación gozosa e intensa que realizan los apóstoles de la salvación por la fe en Cristo Resucitado. Se proclama la culminación de la obra salvadora del Padre en Cristo, muerto y resucitado en medio de la ignorancia humana de los que mataron a Jesús. Los Hechos de los apóstoles (3,13-19) nos dan varias proclamaciones kerigmáticas, como la forma de testimoniar la resurrección de Cristo, y la invitación, con ello, a la conversión y a la integración en la Iglesia. </p><p>&nbsp;</p><p>San Juan, en su primara carta (2,1-5), presenta a Cristo como nuestro abogado, víctima de propiciación por nuestros pecados. Frente a los gnósticos que ponían la perfección en el mero conocimiento, nos dice que la fe debe ir unida a una acción consecuente, guardar su Palabra para permanecer en Él y que su amor llegue a plenitud en nosotros. </p><p>&nbsp;</p><p>Ya decía el Principito que lo esencial es invisible a los ojos. Y qué pena, porque nuestro tiempo es vertiginoso en ruidos y propuestas y no nos deja pensar y profundizar. Es más, hay, a veces, una intención deliberada en hacernos masa acrítica para que seamos marionetas en manos de los grandes intereses. Todo esto, en diversas formas de huida, evitando toda experiencia traumática en la vida, todo contacto con la realidad de pobreza y marginación, otras refugiándonos en un conocimiento alejado de la realidad, puramente estético que nos hace indiferentes, no nos compromete…</p><p>&nbsp;</p><p>La resurrección de Jesús es el acontecimiento más esencial y definitivo para la dignificación de la persona y para el caminar de nuestra sociedad. Como tal, requiere un proceso de apertura del conocimiento experiencial, la mirada de la fe, para reconocerlo y vivir toda su significación. Nosotros los creyentes, damos gracias al Señor que nos ha concedido este gran don de reconocerlo vivo y activo en nuestra vida. Como hizo Jesús resucitado con los apóstoles, acompañemos a los que acepten recorrer este camino de fe y estar abiertos a esa gran verdad que cambia definitivamente nuestra historia.</p><p>&nbsp;</p><p>Reconocer hoy al Resucitado comporta tomar conciencia de la esclavitud radical a la que nos somete el mal y querer abrirse a la vida nueva que viene de Él. No puede esto realizarse sin una actitud de conversión que nos descentre y que nos reconcilie profundamente para aspirar a esa plenitud que se nos ofrece en Cristo. Nos llevará a tomar conciencia de la dignidad de toda persona como hija de Dios, a vivir la comunión y la fraternidad universal que nos permite caminar como hermanos, a comprometernos con la paz y la justicia en particular para con los “llagados” de hoy, los pobres. Abre Señor nuestro entendimiento para que te reconozcamos vivo entre nosotros.</p><p>&nbsp;</p><p>Acompañemos a nuestros hermanos alejados, favoreciendo su apertura al reconocimiento del Resucitado, para tomar conciencia de su Amor Redentor e introducirse en una dinámica de conversión. Que encuentren en nuestra Iglesia una familia en la que poder vivir la maravillosa experiencia de la fe.&nbsp;El Señor les bendiga junto a sus familias. </p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;Mons. Bartolomé Buigues Oller </p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<h2><strong><em>¡ LES ABRIÓ EL ENTENDIMIENTO PARA RECONOCERLO… !</em></strong></h2><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. En la alegría de la pascua les comparto mi mensaje: <em>¡ LES ABRIÓ EL ENTENDIMIENTO PARA RECONOCERLO… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>Los apóstoles, testigos autorizados de la resurrección, nos cuentan, a través de experiencias de vida, cómo descubrieron a Cristo resucitado. Cuando estaban reunidos sentían la paz que sólo Cristo les podía dar. El Señor ayuda en su incredulidad y les hace descubrir el sentido de su pasión, el encuentro con sus llagas que son signo de su amor entregado. Van comprendiendo las Escrituras y aceptan esos acontecimientos en el designio de salvación de Dios. Cuando se reúnen en la comida fraterna, la eucaristía, lo descubren vivo entre ellos y se sienten enviados a predicar la reconciliación, el perdón, la vida nueva que brota de su Resurrección (Lucas 24,35-48). </p><p>&nbsp;</p><p>El kerigma es la proclamación gozosa e intensa que realizan los apóstoles de la salvación por la fe en Cristo Resucitado. Se proclama la culminación de la obra salvadora del Padre en Cristo, muerto y resucitado en medio de la ignorancia humana de los que mataron a Jesús. Los Hechos de los apóstoles (3,13-19) nos dan varias proclamaciones kerigmáticas, como la forma de testimoniar la resurrección de Cristo, y la invitación, con ello, a la conversión y a la integración en la Iglesia. </p><p>&nbsp;</p><p>San Juan, en su primara carta (2,1-5), presenta a Cristo como nuestro abogado, víctima de propiciación por nuestros pecados. Frente a los gnósticos que ponían la perfección en el mero conocimiento, nos dice que la fe debe ir unida a una acción consecuente, guardar su Palabra para permanecer en Él y que su amor llegue a plenitud en nosotros. </p><p>&nbsp;</p><p>Ya decía el Principito que lo esencial es invisible a los ojos. Y qué pena, porque nuestro tiempo es vertiginoso en ruidos y propuestas y no nos deja pensar y profundizar. Es más, hay, a veces, una intención deliberada en hacernos masa acrítica para que seamos marionetas en manos de los grandes intereses. Todo esto, en diversas formas de huida, evitando toda experiencia traumática en la vida, todo contacto con la realidad de pobreza y marginación, otras refugiándonos en un conocimiento alejado de la realidad, puramente estético que nos hace indiferentes, no nos compromete…</p><p>&nbsp;</p><p>La resurrección de Jesús es el acontecimiento más esencial y definitivo para la dignificación de la persona y para el caminar de nuestra sociedad. Como tal, requiere un proceso de apertura del conocimiento experiencial, la mirada de la fe, para reconocerlo y vivir toda su significación. Nosotros los creyentes, damos gracias al Señor que nos ha concedido este gran don de reconocerlo vivo y activo en nuestra vida. Como hizo Jesús resucitado con los apóstoles, acompañemos a los que acepten recorrer este camino de fe y estar abiertos a esa gran verdad que cambia definitivamente nuestra historia.</p><p>&nbsp;</p><p>Reconocer hoy al Resucitado comporta tomar conciencia de la esclavitud radical a la que nos somete el mal y querer abrirse a la vida nueva que viene de Él. No puede esto realizarse sin una actitud de conversión que nos descentre y que nos reconcilie profundamente para aspirar a esa plenitud que se nos ofrece en Cristo. Nos llevará a tomar conciencia de la dignidad de toda persona como hija de Dios, a vivir la comunión y la fraternidad universal que nos permite caminar como hermanos, a comprometernos con la paz y la justicia en particular para con los “llagados” de hoy, los pobres. Abre Señor nuestro entendimiento para que te reconozcamos vivo entre nosotros.</p><p>&nbsp;</p><p>Acompañemos a nuestros hermanos alejados, favoreciendo su apertura al reconocimiento del Resucitado, para tomar conciencia de su Amor Redentor e introducirse en una dinámica de conversión. Que encuentren en nuestra Iglesia una familia en la que poder vivir la maravillosa experiencia de la fe.&nbsp;El Señor les bendiga junto a sus familias. </p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;Mons. Bartolomé Buigues Oller </p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>Predicamos a Cristo Crucificado, Fuerza de Dios </title>
			<itunes:title>Predicamos a Cristo Crucificado, Fuerza de Dios </itunes:title>
			<pubDate>Mon, 08 Mar 2021 18:56:52 GMT</pubDate>
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			<itunes:subtitle>III Domingo de Cuaresma, 7 de marzo </itunes:subtitle>
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			<description><![CDATA[<p><strong>PASTOREANDO: <em>¡ PREDICAMOS A CRISTO CRUCIFICADO, FUERZA DE DIOS… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. Avanzando en la conversión propia de la Cuaresma, les comparto mi mensaje: <em>¡ PREDICAMOS A CRISTO CRUCIFICADO, FUERZA DE DIOS… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>Israel se experimentó liberado por Yahvé de la esclavitud de Egipto. La alianza que realizó con Dios, lo convierte en pueblo elegido, con unas nuevas relaciones para con Dios que piden una nueva ley. El decálogo recoge los grandes principios de la ley natural, constituye la quintaesencia de la Ley mosaica. Expresa los preceptos básicos de la relación del hombre con Dios y con su prójimo. Tiene sentido de respuesta, reconocimiento y acción de gracias por la gran intervención salvífica de Dios (Éxodo 20,1-17). Los mandamientos del Señor son verdaderos y eternamente justos (Salmo 18).</p><p>&nbsp;</p><p>La expulsión de los vendedores del templo es un gesto mesiánico. Revela que Jesús es el enviado por Dios para purificar el antiguo régimen de salvación centralizado en el templo. Será Jesús, con su muerte y resurrección, el que sustituirá al templo como espacio sagrado para el culto y llevará la Ley a su plenitud. Cristo Resucitado será el lugar privilegiado de encuentro de los hombres con Dios, la fuente inagotable de la salvación. Juan (2,13-25) nos lo presenta en el ambiente de confrontación que sostiene con las clases dirigentes, que se cierran a admitirle como Mesías y lo llevarán a la muerte.</p><p>&nbsp;</p><p>San Pablo se reafirma ante los Corintios (1ª.1,22-25) de la centralidad del misterio de la cruz de Cristo. Lo hace después del fracaso de su predicación en Atenas. Reconoce que la cruz es escándalo para los judíos y necedad para los griegos, pero fuerza y sabiduría de Dios para nosotros, puesto que lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.</p><p>&nbsp;</p><p>El estado de derecho es un gran bien del que gozamos en Costa Rica. Nuestras leyes regulan la convivencia para hacerla estable y armónica. Sin embargo, se viola muchas veces nuestra legalidad en tantos mecanismos de corrupción. Se manipula para intereses partidistas. Se pervierte el sentido de la ley originando verdaderas injusticias para con los más pobres, desigualdades, por cuanto no se protege adecuadamente a los que más lo necesitan y se discrimina a algunos negándoles derechos básicos… Cuando nos encerramos en el legalismo al margen de la referencia humana, ética y de valores fundamentales, hacemos un profundo daño a nuestra convivencia. </p><p>&nbsp;</p><p>La intervención prodigiosa del Padre en Cristo, siempre por caminos insospechables para nosotros, nos ha abierto a la salvación, como ninguna fuerza ni institución humana podía darnos. Ha sido justamente en la mayor ofrenda de amor de Cristo, que se realizó en la cruz, lo que, desembocando en la resurrección, ha originado un manantial abundante de Vida para los que creemos en Él. Por la fe, nos unimos a Cristo para hacer de nuestra vida una ofrenda semejante y gozar ya de su misma Vida.</p><p>&nbsp;</p><p>Es preciso superar el orgullo de encerrarnos en la sabiduría o la efectividad humana que nos reduce a nuestra finitud más radical, para encontrar la verdadera fuerza y sabiduría en Cristo. Desde un amor que se entrega cada día y humildemente en el servicio, que busca el encuentro fraterno con los demás, considerados hermanos, que trabaja por una sociedad más justa e inclusiva en donde todos sean tratados con dignidad, que promueva unas relaciones armónicas con todo lo creado…&nbsp;Y que evangelice, anunciando la Buena Noticia de que Cristo ha muerto y resucitado para nuestra salvación y es Fuerza de Dios para los que creemos en Él.</p><p>&nbsp;</p><p>Avanzamos en la Cuaresma, con la guía privilegiada de la Palabra y el sacramento de la penitencia, por la profundización en nuestro bautismo. El Papa, en su mensaje, la presenta como tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad. Felicitamos a las mujeres en su Día internacional el lunes 8. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller T.C. </p><p>Obispo de Alajuela</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p><strong>PASTOREANDO: <em>¡ PREDICAMOS A CRISTO CRUCIFICADO, FUERZA DE DIOS… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. Avanzando en la conversión propia de la Cuaresma, les comparto mi mensaje: <em>¡ PREDICAMOS A CRISTO CRUCIFICADO, FUERZA DE DIOS… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>Israel se experimentó liberado por Yahvé de la esclavitud de Egipto. La alianza que realizó con Dios, lo convierte en pueblo elegido, con unas nuevas relaciones para con Dios que piden una nueva ley. El decálogo recoge los grandes principios de la ley natural, constituye la quintaesencia de la Ley mosaica. Expresa los preceptos básicos de la relación del hombre con Dios y con su prójimo. Tiene sentido de respuesta, reconocimiento y acción de gracias por la gran intervención salvífica de Dios (Éxodo 20,1-17). Los mandamientos del Señor son verdaderos y eternamente justos (Salmo 18).</p><p>&nbsp;</p><p>La expulsión de los vendedores del templo es un gesto mesiánico. Revela que Jesús es el enviado por Dios para purificar el antiguo régimen de salvación centralizado en el templo. Será Jesús, con su muerte y resurrección, el que sustituirá al templo como espacio sagrado para el culto y llevará la Ley a su plenitud. Cristo Resucitado será el lugar privilegiado de encuentro de los hombres con Dios, la fuente inagotable de la salvación. Juan (2,13-25) nos lo presenta en el ambiente de confrontación que sostiene con las clases dirigentes, que se cierran a admitirle como Mesías y lo llevarán a la muerte.</p><p>&nbsp;</p><p>San Pablo se reafirma ante los Corintios (1ª.1,22-25) de la centralidad del misterio de la cruz de Cristo. Lo hace después del fracaso de su predicación en Atenas. Reconoce que la cruz es escándalo para los judíos y necedad para los griegos, pero fuerza y sabiduría de Dios para nosotros, puesto que lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.</p><p>&nbsp;</p><p>El estado de derecho es un gran bien del que gozamos en Costa Rica. Nuestras leyes regulan la convivencia para hacerla estable y armónica. Sin embargo, se viola muchas veces nuestra legalidad en tantos mecanismos de corrupción. Se manipula para intereses partidistas. Se pervierte el sentido de la ley originando verdaderas injusticias para con los más pobres, desigualdades, por cuanto no se protege adecuadamente a los que más lo necesitan y se discrimina a algunos negándoles derechos básicos… Cuando nos encerramos en el legalismo al margen de la referencia humana, ética y de valores fundamentales, hacemos un profundo daño a nuestra convivencia. </p><p>&nbsp;</p><p>La intervención prodigiosa del Padre en Cristo, siempre por caminos insospechables para nosotros, nos ha abierto a la salvación, como ninguna fuerza ni institución humana podía darnos. Ha sido justamente en la mayor ofrenda de amor de Cristo, que se realizó en la cruz, lo que, desembocando en la resurrección, ha originado un manantial abundante de Vida para los que creemos en Él. Por la fe, nos unimos a Cristo para hacer de nuestra vida una ofrenda semejante y gozar ya de su misma Vida.</p><p>&nbsp;</p><p>Es preciso superar el orgullo de encerrarnos en la sabiduría o la efectividad humana que nos reduce a nuestra finitud más radical, para encontrar la verdadera fuerza y sabiduría en Cristo. Desde un amor que se entrega cada día y humildemente en el servicio, que busca el encuentro fraterno con los demás, considerados hermanos, que trabaja por una sociedad más justa e inclusiva en donde todos sean tratados con dignidad, que promueva unas relaciones armónicas con todo lo creado…&nbsp;Y que evangelice, anunciando la Buena Noticia de que Cristo ha muerto y resucitado para nuestra salvación y es Fuerza de Dios para los que creemos en Él.</p><p>&nbsp;</p><p>Avanzamos en la Cuaresma, con la guía privilegiada de la Palabra y el sacramento de la penitencia, por la profundización en nuestro bautismo. El Papa, en su mensaje, la presenta como tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad. Felicitamos a las mujeres en su Día internacional el lunes 8. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller T.C. </p><p>Obispo de Alajuela</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>Si quieres puedes limpiarme </title>
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			<pubDate>Fri, 19 Feb 2021 15:07:55 GMT</pubDate>
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			<itunes:subtitle>Domingo VI del tiempo ordinario </itunes:subtitle>
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			<description><![CDATA[<p><strong>PASTOREANDO: <em>¡ SI QUIERES PUEDES LIMPIARME… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. En la celebración de nuestro Centenario Diocesano, y a las puertas ya de la Cuaresma les comparto mi mensaje:<strong> <em>¡ SI QUIERES PUEDES LIMPIARME… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>En Israel se advierte una preocupación singular por salvaguardar la pureza ritual porque se siente el pueblo escogido por Dios. Y ello, no solo para participar en el culto, sino también para compartir la vida ordinaria de la comunidad. A los leprosos se les consideraba impuros y se les obligaba a habitar solos, fuera del campamento. La lepra era vista como signo del pecado del que la padecía Los sacerdotes certificaban eso y podían también reintegrarlo a la comunidad reconociendo su curación (Levítico 13,1-2.44-46). Con el salmo 31 confesamos que Dios es refugio y liberación para los oprimidos.</p><p>&nbsp;</p><p>La curación de un leproso por parte de Jesús es un signo de salvación, signo de la llegada de los tiempos mesiánicos. Indica que el Reino de Dios se ha hecho presente entre los hombres. Jesús expresa la compasión y la misericordia del Padre y realiza su designio de liberar a la persona, reintegrarla a la comunidad y rehabilitarla como hija suya. La acción de gracias y la alabanza del leproso que da a conocer el beneficio recibido es signo y expresión de la conciencia de haber sido salvado por Jesús (Marcos 1,40-45).</p><p>&nbsp;</p><p>Pablo exhorta a dar a toda la existencia un valor sagrado, actuar con la conciencia de hacer todo para la gloria de Dios. También con la preocupación de que la vida cristina sea un testimonio para los demás, procurando agradar a todos, y con la finalidad última de procurar la salvación de todos, evitando el egoísmo y el escándalo (1Co 10,31-11,1) </p><p>&nbsp;</p><p>Bien califica el Papa Francisco nuestro ambiente actual como la cultura del descarte. En aras de buscar la perfección según criterios de eficacia, afinidad y amiguismo, o de intereses corporativos, dejamos a un lado, marginamos, excluimos a tantas personas ignorando su dignidad, conculcando sus derechos más fundamentales, impidiéndoles acceder a servicios básicos y condenándolos a una vida infrahumana, indigna de una sociedad que se precia de justa. En cambio, consideramos derecho humano el aborto o la eutanasia que conculcan la vida, o aceptamos ideologías que menosprecian nuestra identidad. </p><p>&nbsp;</p><p>Como buen Padre o Madre, nuestro Dios ha mostrado en Jesús su voluntad de rehabilitarnos integralmente como personas, de convocarnos a su pueblo para que caminemos como hermanos, de introducirnos en la dinámica de su Amor para que vivamos en plenitud. Sólo nos pide que, reconociendo nuestra fragilidad más profunda, nos dispongamos a su acción compasiva y misericordiosa. Brotará sin duda el agradecimiento al sentir que nos reconcilia, nos restaura y dignifica</p><p>&nbsp;</p><p>Como Iglesia, estamos llamados a continuar hoy los gestos sanadores de Jesús. La alegría y el agradecimiento que brota de la conciencia de ser salvados por Él es nuestro mejor testimonio. La cercanía al mundo de la enfermedad y del sufrimiento viendo en sus rostros el Rostro sufriente de Cristo y respondiendo en ellos a su Amor; la acogida fraterna y misericordiosa en nuestras comunidades a los excluidos de hoy; el cuidado por la vida y el compromiso por salvaguardar la dignidad de las personas y la integridad del ambiente…&nbsp;son las actitudes que brotan de la fe. Acompañemos a muchos hacia Cristo para que puedan decirle: Si quieres puedes limpiarme…</p><p>&nbsp;</p><p>Nuestro más profundo agradecimiento al Señor por estos cien años en que hemos caminado como Diócesis, pueblo de Dios que peregrina en estas tierras benditas. Y nuestra disposición a discernir sus designios para nosotros al inicio del segundo centenario. Hemos celebrado la Jornada Mundial del enfermo orando por ellos. Nos introducimos en la dinámica de la cuaresma dispuestos a la conversión. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller</p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p><strong>PASTOREANDO: <em>¡ SI QUIERES PUEDES LIMPIARME… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. En la celebración de nuestro Centenario Diocesano, y a las puertas ya de la Cuaresma les comparto mi mensaje:<strong> <em>¡ SI QUIERES PUEDES LIMPIARME… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>En Israel se advierte una preocupación singular por salvaguardar la pureza ritual porque se siente el pueblo escogido por Dios. Y ello, no solo para participar en el culto, sino también para compartir la vida ordinaria de la comunidad. A los leprosos se les consideraba impuros y se les obligaba a habitar solos, fuera del campamento. La lepra era vista como signo del pecado del que la padecía Los sacerdotes certificaban eso y podían también reintegrarlo a la comunidad reconociendo su curación (Levítico 13,1-2.44-46). Con el salmo 31 confesamos que Dios es refugio y liberación para los oprimidos.</p><p>&nbsp;</p><p>La curación de un leproso por parte de Jesús es un signo de salvación, signo de la llegada de los tiempos mesiánicos. Indica que el Reino de Dios se ha hecho presente entre los hombres. Jesús expresa la compasión y la misericordia del Padre y realiza su designio de liberar a la persona, reintegrarla a la comunidad y rehabilitarla como hija suya. La acción de gracias y la alabanza del leproso que da a conocer el beneficio recibido es signo y expresión de la conciencia de haber sido salvado por Jesús (Marcos 1,40-45).</p><p>&nbsp;</p><p>Pablo exhorta a dar a toda la existencia un valor sagrado, actuar con la conciencia de hacer todo para la gloria de Dios. También con la preocupación de que la vida cristina sea un testimonio para los demás, procurando agradar a todos, y con la finalidad última de procurar la salvación de todos, evitando el egoísmo y el escándalo (1Co 10,31-11,1) </p><p>&nbsp;</p><p>Bien califica el Papa Francisco nuestro ambiente actual como la cultura del descarte. En aras de buscar la perfección según criterios de eficacia, afinidad y amiguismo, o de intereses corporativos, dejamos a un lado, marginamos, excluimos a tantas personas ignorando su dignidad, conculcando sus derechos más fundamentales, impidiéndoles acceder a servicios básicos y condenándolos a una vida infrahumana, indigna de una sociedad que se precia de justa. En cambio, consideramos derecho humano el aborto o la eutanasia que conculcan la vida, o aceptamos ideologías que menosprecian nuestra identidad. </p><p>&nbsp;</p><p>Como buen Padre o Madre, nuestro Dios ha mostrado en Jesús su voluntad de rehabilitarnos integralmente como personas, de convocarnos a su pueblo para que caminemos como hermanos, de introducirnos en la dinámica de su Amor para que vivamos en plenitud. Sólo nos pide que, reconociendo nuestra fragilidad más profunda, nos dispongamos a su acción compasiva y misericordiosa. Brotará sin duda el agradecimiento al sentir que nos reconcilia, nos restaura y dignifica</p><p>&nbsp;</p><p>Como Iglesia, estamos llamados a continuar hoy los gestos sanadores de Jesús. La alegría y el agradecimiento que brota de la conciencia de ser salvados por Él es nuestro mejor testimonio. La cercanía al mundo de la enfermedad y del sufrimiento viendo en sus rostros el Rostro sufriente de Cristo y respondiendo en ellos a su Amor; la acogida fraterna y misericordiosa en nuestras comunidades a los excluidos de hoy; el cuidado por la vida y el compromiso por salvaguardar la dignidad de las personas y la integridad del ambiente…&nbsp;son las actitudes que brotan de la fe. Acompañemos a muchos hacia Cristo para que puedan decirle: Si quieres puedes limpiarme…</p><p>&nbsp;</p><p>Nuestro más profundo agradecimiento al Señor por estos cien años en que hemos caminado como Diócesis, pueblo de Dios que peregrina en estas tierras benditas. Y nuestra disposición a discernir sus designios para nosotros al inicio del segundo centenario. Hemos celebrado la Jornada Mundial del enfermo orando por ellos. Nos introducimos en la dinámica de la cuaresma dispuestos a la conversión. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p>Mons. Bartolomé Buigues Oller</p><p>Obispo Diocesano de Alajuela</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>Curó a enfermos de distintos males</title>
			<itunes:title>Curó a enfermos de distintos males</itunes:title>
			<pubDate>Fri, 05 Feb 2021 17:25:09 GMT</pubDate>
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			<itunes:subtitle>Domingo V del tiempo ordinario, 07 de febrero 2021</itunes:subtitle>
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			<description><![CDATA[<p><strong>PASTOREANDO: <em>¡ CURÓ A ENFERMOS DE DISTINTOS MALES… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. Ya en febrero y ante la celebración del centenario de nuestra Diócesis de Alajuela les comparto mi mensaje:<strong> <em>¡ CURÓ A ENFERMOS DE DISTINTOS MALES… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>El libro de Job nos presenta el misterio de la fragilidad personal, del sufrimiento humano. Pensaban en su tiempo, que las desgracias que alguien sufría eran consecuencia de su pecado, mientras que el Señor bendecía a los justos con mucha prosperidad. De ahí el sufrimiento de Job, añadido al propio de su finitud, porque tenía conciencia de ser justo ante Dios, pero sentía que Él lo había abandonado.&nbsp;Su vida se debatía entre el vacío y el sin sentido (Job 7,1-7). Con el salmo 146 afirmamos que el Señor sana los corazones destrozados, venda sus heridas.</p><p>&nbsp;</p><p>El misterio del dolor se ilumina en Cristo, que sufre como ofrenda amorosa en esperanza de la resurrección. En Jesús que cura las enfermedades como signo de su poder sobre el mal. Signo de la llegada del Reino, las curaciones acreditan a Jesús como el Mesías, son signo de salvación. Se subraya que la curación se realiza en el ámbito del encuentro personal con Jesús. Su poder se desborda sanando toda enfermedad y expulsando demonios. Él manifiesta claramente que ese poder le viene de la unidad con el Padre y está al servicio de la causa de su Reino (Marcos 1,29-39).</p><p>&nbsp;</p><p>Para Pablo (1Corintios 9,16-23), evangelizar es algo imperioso e ineludible, como misión recibida de Dios. La paga por ello no es otra sino dar a conocer gratuitamente el Evangelio. Se ha hecho, así, cercano a todos para ganarlos y participar juntos de la Buena Noticia.</p><p>&nbsp;</p><p>También hoy hay “profetas” de calamidades que se atreven a juzgar y condenar a los demás, basados en sus prejuicios ideológicos, en falsas imágenes de Dios.&nbsp;&nbsp;“Profetas” de desventuras que, lejos de aportarnos respuestas, lo que hacen es encerrarnos más en nuestras limitaciones, cortar toda aspiración a la esperanza. Les interesa apartarnos de propuestas liberadoras como la que nos ofrece la fe para dominarnos y tenemos a merced de sus fines. Se dedican entonces a complacer nuestros instintos, como falsa consolación, que nos deja al final más amargos…</p><p>&nbsp;</p><p>Cristo apunta al mal como el causante de nuestra fragilidad y sufrimiento. Ha venido, por ello, a manifestarnos la voluntad del Padre de levantarnos, liberarnos, con su fuerza sanadora. Es en el encuentro personal con Él, abiertos a su Amor, como somos restaurados en nuestra condición de hijos de Dios, llamados a compartir la plenitud de su Vida. Sentimos las penalidades propias de nuestra finitud, con el consuelo de que Él las ha compartido plenamente en su Encarnación y que las ha vencido con su ofrenda amorosa en la cruz, abierta a la resurrección.</p><p>&nbsp;</p><p>El mundo necesita una razón para vivir y para esperar, necesita la Buena Noticia del evangelio. Nosotros los cristianos, la iglesia, estamos llamados imperiosamente a evangelizar. Desde la cercanía que sabe percibir los anhelos de las personas y conectar con ellas, acompañándolas en la búsqueda. Que ofrece gestos liberadores de acogida tierna, de comprensión empática, de aceptación incondicional. Con la apertura de nuestras comunidades en las que puedan experimentar los valores evangélicos e ir personalizándolos. Desde el compartir la misión de cuidar y consolar a tantas personas que sufren, expresándoles el designio sanador de Dios que cura de tantos males.</p><br><p>Vamos a vivir esta semana, en el contexto del centenario de nuestra Diócesis, distintos encuentros celebrativos, catequesis marianas y una feria diocesana con presentaciones culturales, conciertos…&nbsp;todo ello transmitido por Radio Pilarcita. Acompáñennos. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p><strong><em>Mons. Bartolomé Buigues Oller</em></strong></p><p><strong><em>Obispo de la Diócesis de Alajuela</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p><strong>PASTOREANDO: <em>¡ CURÓ A ENFERMOS DE DISTINTOS MALES… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. Ya en febrero y ante la celebración del centenario de nuestra Diócesis de Alajuela les comparto mi mensaje:<strong> <em>¡ CURÓ A ENFERMOS DE DISTINTOS MALES… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>El libro de Job nos presenta el misterio de la fragilidad personal, del sufrimiento humano. Pensaban en su tiempo, que las desgracias que alguien sufría eran consecuencia de su pecado, mientras que el Señor bendecía a los justos con mucha prosperidad. De ahí el sufrimiento de Job, añadido al propio de su finitud, porque tenía conciencia de ser justo ante Dios, pero sentía que Él lo había abandonado.&nbsp;Su vida se debatía entre el vacío y el sin sentido (Job 7,1-7). Con el salmo 146 afirmamos que el Señor sana los corazones destrozados, venda sus heridas.</p><p>&nbsp;</p><p>El misterio del dolor se ilumina en Cristo, que sufre como ofrenda amorosa en esperanza de la resurrección. En Jesús que cura las enfermedades como signo de su poder sobre el mal. Signo de la llegada del Reino, las curaciones acreditan a Jesús como el Mesías, son signo de salvación. Se subraya que la curación se realiza en el ámbito del encuentro personal con Jesús. Su poder se desborda sanando toda enfermedad y expulsando demonios. Él manifiesta claramente que ese poder le viene de la unidad con el Padre y está al servicio de la causa de su Reino (Marcos 1,29-39).</p><p>&nbsp;</p><p>Para Pablo (1Corintios 9,16-23), evangelizar es algo imperioso e ineludible, como misión recibida de Dios. La paga por ello no es otra sino dar a conocer gratuitamente el Evangelio. Se ha hecho, así, cercano a todos para ganarlos y participar juntos de la Buena Noticia.</p><p>&nbsp;</p><p>También hoy hay “profetas” de calamidades que se atreven a juzgar y condenar a los demás, basados en sus prejuicios ideológicos, en falsas imágenes de Dios.&nbsp;&nbsp;“Profetas” de desventuras que, lejos de aportarnos respuestas, lo que hacen es encerrarnos más en nuestras limitaciones, cortar toda aspiración a la esperanza. Les interesa apartarnos de propuestas liberadoras como la que nos ofrece la fe para dominarnos y tenemos a merced de sus fines. Se dedican entonces a complacer nuestros instintos, como falsa consolación, que nos deja al final más amargos…</p><p>&nbsp;</p><p>Cristo apunta al mal como el causante de nuestra fragilidad y sufrimiento. Ha venido, por ello, a manifestarnos la voluntad del Padre de levantarnos, liberarnos, con su fuerza sanadora. Es en el encuentro personal con Él, abiertos a su Amor, como somos restaurados en nuestra condición de hijos de Dios, llamados a compartir la plenitud de su Vida. Sentimos las penalidades propias de nuestra finitud, con el consuelo de que Él las ha compartido plenamente en su Encarnación y que las ha vencido con su ofrenda amorosa en la cruz, abierta a la resurrección.</p><p>&nbsp;</p><p>El mundo necesita una razón para vivir y para esperar, necesita la Buena Noticia del evangelio. Nosotros los cristianos, la iglesia, estamos llamados imperiosamente a evangelizar. Desde la cercanía que sabe percibir los anhelos de las personas y conectar con ellas, acompañándolas en la búsqueda. Que ofrece gestos liberadores de acogida tierna, de comprensión empática, de aceptación incondicional. Con la apertura de nuestras comunidades en las que puedan experimentar los valores evangélicos e ir personalizándolos. Desde el compartir la misión de cuidar y consolar a tantas personas que sufren, expresándoles el designio sanador de Dios que cura de tantos males.</p><br><p>Vamos a vivir esta semana, en el contexto del centenario de nuestra Diócesis, distintos encuentros celebrativos, catequesis marianas y una feria diocesana con presentaciones culturales, conciertos…&nbsp;todo ello transmitido por Radio Pilarcita. Acompáñennos. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p><strong><em>Mons. Bartolomé Buigues Oller</em></strong></p><p><strong><em>Obispo de la Diócesis de Alajuela</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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			<title>Les enseñaba con autoridad</title>
			<itunes:title>Les enseñaba con autoridad</itunes:title>
			<pubDate>Fri, 29 Jan 2021 17:35:08 GMT</pubDate>
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			<itunes:subtitle>Domingo IV del tiempo ordinario, 31 de enero 2021</itunes:subtitle>
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			<description><![CDATA[<p><strong>PASTOREANDO: <em>¡ LES ENSEÑABA CON AUTORIDAD… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. Comenzando ya la celebración próxima del centenario de nuestra Diócesis de Alajuela les comparto mi mensaje: <strong><em>¡ LES ENSEÑABA CON AUTORIDAD… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>La presencia de los profetas en el pueblo de Israel ha sido siempre constante como muestra de la solicitud de Dios por su pueblo. Entre todos los profetas, se vislumbra uno muy especial, el Mesías, anunciado ya por el gran Moisés. En él, pondrá el Señor sus palabras en la boca para que les hable en su nombre y no extravíe al pueblo con su arrogancia. De tal manera que, al que no escuche sus palabras, el mismo Señor le pedirá cuentas (Deuteronomio 18,15-20). Es lo que expresa también el salmo 94: Ojalá escuchen hoy su voz, no endurezcan el corazón. </p><p>&nbsp;</p><p>El profeta anunciado es Jesús, poseedor de la palabra de Dios, por eso habla con autoridad, con poder salvador y liberador. Es la Palabra del Padre, capaz, así, de curar al endemoniado en sábado. Libra de la esclavitud de la enfermedad, es eficaz sobre las fuerzas de la naturaleza y del mal. Así lo reconoce el endemoniado que lo confiesa como el Santo de Dios. Marcos (1,21-28) quiere suscitar en nosotros la misma admiración de los presentes en la sinagoga de Cafarnaum ante Jesús que actúa con la fuerza de Dios.</p><p>&nbsp;</p><p>Entre los consejos que Pablo da a los Corintios (1ª 7,32-35), elogia la virginidad puesto que es un estado que permite preocuparse más de las cosas del Señor sobre las temporales. Sin embargo, no puede imponerse a todos, es objeto de una especial llamada de Dios y ha de vivirse por el Reino de los cielos.</p><p>&nbsp;</p><p>Qué pena cuando la autoridad y el poder en la sociedad se utiliza en beneficio del que la ejerce. Sirve entonces a su bienestar egoísta en tantos mecanismos de corrupción. También a sus fines ideológicos, promoviendo ideas y creencias de forma manipuladora, al servicio de sus intereses. Cuando la autoridad se queda en formalismos externos y no cuida de orientar la dinámica social hacia fines verdaderamente liberadores para las personas.&nbsp;Lejos de ayudar y de servir a aquellos que tienen encomendados, lo que hacen es empobrecerlos acaparando medios que son para todos, equivocarlos con ideas extrañas que alienan, someten, ejercen una nueva colonización ideológica.</p><p>&nbsp;</p><p>Los creyentes sabemos que sólo la Palabra de Dios tiene el poder decisivo en nuestra historia. Es imperioso ponerse a su servicio, permanecer constantes en su escucha, llevándola hasta lo más profundo de nuestro ser y que impregne nuestra mente y nuestro corazón. Dejándonos confrontar con ella para que venza toda resistencia, toda ambición personal. Que podamos anunciarla nítidamente, con el testimonio, con las palabras y las obras, posibilitando que realice aquello que anuncia y sea ocasión para que se reconozca la presencia, la fuerza y el poder de Dios.</p><p>&nbsp;</p><p>La “autoridad” de la Iglesia, como la de Jesús, se basa en su capacidad para sanar, liberar y salvar a las personas, unida al designio misericordioso del Padre. El mal parece crecer en fuerza con su capacidad destructora, pero es la Palabra fuerte de Dios que llevamos en el corazón y que proclamamos los creyentes la que derrota el mal e instaura caminos nuevos de humanización y dignificación de la persona, de relaciones reconciliadoras, pacificadoras y fraternas, de encuentro respetuoso con la Casa Común haciéndola más habitable para todos… Definitivamente, acojamos hoy la Palabra de Cristo y hagamos efectiva su autoridad entre nosotros.</p><p>&nbsp;</p><p>Instauramos en esta semana la imagen de la Virgen del Pilar, nuestra patrona, en cada una de las parroquias. Aprobamos hoy, día de San Juan Bosco, el código de conducta, para generar ambientes seguros en nuestros entornos eclesiales. Celebramos el 2 de febrero la Jornada de la Vida Consagrada. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><br><p><strong><em>Mons. Bartolomé Buigues Oller</em></strong></p><p><strong><em>Obispo de la Diócesis de Alajuela</em></strong></p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></description>
			<itunes:summary><![CDATA[<p><strong>PASTOREANDO: <em>¡ LES ENSEÑABA CON AUTORIDAD… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>Paz y bien. Comenzando ya la celebración próxima del centenario de nuestra Diócesis de Alajuela les comparto mi mensaje: <strong><em>¡ LES ENSEÑABA CON AUTORIDAD… !</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>La presencia de los profetas en el pueblo de Israel ha sido siempre constante como muestra de la solicitud de Dios por su pueblo. Entre todos los profetas, se vislumbra uno muy especial, el Mesías, anunciado ya por el gran Moisés. En él, pondrá el Señor sus palabras en la boca para que les hable en su nombre y no extravíe al pueblo con su arrogancia. De tal manera que, al que no escuche sus palabras, el mismo Señor le pedirá cuentas (Deuteronomio 18,15-20). Es lo que expresa también el salmo 94: Ojalá escuchen hoy su voz, no endurezcan el corazón. </p><p>&nbsp;</p><p>El profeta anunciado es Jesús, poseedor de la palabra de Dios, por eso habla con autoridad, con poder salvador y liberador. Es la Palabra del Padre, capaz, así, de curar al endemoniado en sábado. Libra de la esclavitud de la enfermedad, es eficaz sobre las fuerzas de la naturaleza y del mal. Así lo reconoce el endemoniado que lo confiesa como el Santo de Dios. Marcos (1,21-28) quiere suscitar en nosotros la misma admiración de los presentes en la sinagoga de Cafarnaum ante Jesús que actúa con la fuerza de Dios.</p><p>&nbsp;</p><p>Entre los consejos que Pablo da a los Corintios (1ª 7,32-35), elogia la virginidad puesto que es un estado que permite preocuparse más de las cosas del Señor sobre las temporales. Sin embargo, no puede imponerse a todos, es objeto de una especial llamada de Dios y ha de vivirse por el Reino de los cielos.</p><p>&nbsp;</p><p>Qué pena cuando la autoridad y el poder en la sociedad se utiliza en beneficio del que la ejerce. Sirve entonces a su bienestar egoísta en tantos mecanismos de corrupción. También a sus fines ideológicos, promoviendo ideas y creencias de forma manipuladora, al servicio de sus intereses. Cuando la autoridad se queda en formalismos externos y no cuida de orientar la dinámica social hacia fines verdaderamente liberadores para las personas.&nbsp;Lejos de ayudar y de servir a aquellos que tienen encomendados, lo que hacen es empobrecerlos acaparando medios que son para todos, equivocarlos con ideas extrañas que alienan, someten, ejercen una nueva colonización ideológica.</p><p>&nbsp;</p><p>Los creyentes sabemos que sólo la Palabra de Dios tiene el poder decisivo en nuestra historia. Es imperioso ponerse a su servicio, permanecer constantes en su escucha, llevándola hasta lo más profundo de nuestro ser y que impregne nuestra mente y nuestro corazón. Dejándonos confrontar con ella para que venza toda resistencia, toda ambición personal. Que podamos anunciarla nítidamente, con el testimonio, con las palabras y las obras, posibilitando que realice aquello que anuncia y sea ocasión para que se reconozca la presencia, la fuerza y el poder de Dios.</p><p>&nbsp;</p><p>La “autoridad” de la Iglesia, como la de Jesús, se basa en su capacidad para sanar, liberar y salvar a las personas, unida al designio misericordioso del Padre. El mal parece crecer en fuerza con su capacidad destructora, pero es la Palabra fuerte de Dios que llevamos en el corazón y que proclamamos los creyentes la que derrota el mal e instaura caminos nuevos de humanización y dignificación de la persona, de relaciones reconciliadoras, pacificadoras y fraternas, de encuentro respetuoso con la Casa Común haciéndola más habitable para todos… Definitivamente, acojamos hoy la Palabra de Cristo y hagamos efectiva su autoridad entre nosotros.</p><p>&nbsp;</p><p>Instauramos en esta semana la imagen de la Virgen del Pilar, nuestra patrona, en cada una de las parroquias. Aprobamos hoy, día de San Juan Bosco, el código de conducta, para generar ambientes seguros en nuestros entornos eclesiales. Celebramos el 2 de febrero la Jornada de la Vida Consagrada. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><br><p><strong><em>Mons. Bartolomé Buigues Oller</em></strong></p><p><strong><em>Obispo de la Diócesis de Alajuela</em></strong></p><p><br></p><hr><p style='color:grey; font-size:0.75em;'> Hosted on Acast. See <a style='color:grey;' target='_blank' rel='noopener noreferrer' href='https://acast.com/privacy'>acast.com/privacy</a> for more information.</p>]]></itunes:summary>
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